La paradoja de la flecha

5 05 2008

Una paradoja se define como una idea extraña que se presenta como verdadera, empleando expresiones que resultan una contradicción. Una vez dicho esto, y dejando otras para futuras entradas, queremos centrarnos en un tipo especial de paradoja: las paradojas de Zenón.

Las paradojas de Zenón son una serie de paradojas o aporías, ideadas por Zenón de Elea, para apoyar la doctrina de Parménides de que las sensaciones que obtenemos del mundo son ilusorias, y concretamente, que no existe el movimiento. Racionalmente, una persona no puede recorrer un estadio de longitud, porque primero debe llegar a la mitad de éste, antes a la mitad de la mitad, pero antes aún debería recorrer la mitad de la mitad de la mitad y así eternamente hasta el infinito. De este modo, teóricamente, una persona no puede recorrer un estadio de longitud, aunque los sentidos muestran que sí es posible.

Pertenecen a la categoría de paradojas falsídicas, también llamadas sofismas, esto es, que no sólo alcanzan un resultado que aparenta ser falso, sino que además lo es. Esto se debe a una falacia en el razonamiento, producido por la falta de conocimientos sobre el concepto de infinito en la época en la que fueron formuladas.

En esta paradoja, se lanza una flecha. En cada momento en el tiempo, la flecha está en una posición específica, y si ese momento es lo suficientemente pequeño, la flecha no tiene tiempo para moverse, por lo que está en el reposo durante ese instante. Ahora bien, durante los siguientes periodos de tiempo, la flecha también estará en reposo por el mismo motivo. De modo que la flecha está siempre en reposo: el movimiento es imposible.

Un modo de resolverlo es observar que, a pesar de que en cada instante la flecha se percibe como en reposo, estar en reposo es un término relativo. No se puede juzgar, observando sólo un instante cualquiera, si un objeto está en reposo. En lugar de ello, es necesario compararlo con otros instantes adyacentes. Así, si lo comparamos con otros instantes, la flecha está en distinta posición de la que estaba antes y en la que estará después. Por tanto, la flecha se está moviendo.

Otra perspectiva es acudir, directamente, a la definición de velocidad, cuya idea esencial es la de cambio: se cambia de espacio en un tiempo determinado. Así que, por definición, un cuerpo que se mueve, sin alterar el volumen de espacio que ocupa en cada momento, cambia de espacio, es decir, ocupa la misma cantidad, volumen, y forma de espacio, pero en otro lugar distinto, al momento siguiente. El movimiento sería la sucesión de los distintos espacios ocupados por el cuerpo (móvil) en la sucesión de los distintos momentos que componen la magnitud de tiempo considerada. Así, si asumimos que el concepto velocidad, es decir, movimiento, puede definirse racionalmente, simultáneamente estamos admitiendo que el movimiento, racionalmente, en teoría, existe.





Test de sonido friki

1 05 2008

Hace poco tuve el honor de hacer un test más de esos que pululan por la red, pero lo que me llamó la atención es que no se trataban de conocimientos o de reconocer imágenes o frases relacionadas con la Ciencia-Ficción. En esta ocasión “sólo” hay que reconocer sonidos. Parece fácil, pero… ¿alguien se atreve?

Take the Sci fi sounds quiz

 

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How much of a Sci-Fi geek are you?
Quiz by SheGoddess: Lose weight quickly

Haced la prueba, pequeños padawans…





Otto es Otto escrito al revés: introducción a los palíndromos

29 04 2008

Ana, oso, radar… todas estas palabras tienen algo en común: son palíndromos. Un palíndromo es aquella palabra, frase o número que se lee igual en un sentido que en el otro. Una palabra considerada como palíndromo se puede decir que es una capicúa, aunque queda más feo de este último modo, ya que ese término se reserva para los números. Hay toda una cultura alrededor de estas palabras y frases puesto que, cuanto más largas son éstas, más difícil es encontrar un significado coherente en ellas, por no hablar de la complejidad en su construcción.

Sin duda, uno de los mejores ejemplos que conozco es obra de Ricardo Ochoa:

Adivina ya te opina, ya ni miles origina, ya ni cetro me domina, ya ni monarcas, a repaso ni mulato carreta, acaso nicotina, ya ni cita vecino, anima cocina, pedazo gallina, cedazo terso nos retoza de canilla goza, de pánico camina, ónice vaticina, ya ni tocino saca, a terracota luminosa pera, sacra nómina y ánimo de mortecina, ya ni giros elimina, ya ni poeta, ya ni vida”.

¿Impresionados? Pues aún lo estaréis más cuando veáis este vídeo de Bob, una canción de Weird Al Yankovic que está confeccionada solamente con frases en forma de palíndromo. Sencillamente genial.





El origen de la circulación por la izquierda en el Imperio Británico

28 04 2008

Si viajamos al país del té de las 5, los soldados que no pueden moverse y el hogar de la lengua que ridiculizó Opening, seguro que lo primero nos llamaría la atención serían los famosos autobuses rojos de dos pisos. Así que después de ver autobuses rojos… ¿qué nos queda? ¡Que conducen por la izquierda! Si, todos sabemos que lo hacen y esperamos verlo, pero no es hasta que vamos allí y vemos a los coches “conducidos por los acompañantes” cuando nos damos cuenta de que algo raro está pasando.

Ahora bien: de acuerdo que conduzcan por el lado de la calzada que quieran, cada país es libre de establecer sus propias normas de regulación de tráfico pero… ¿para qué hacer eso si todo el mundo conduce al revés? ¿No será que son ellos los que van a contracorriente? La respuesta es mucho más sencilla que eso. En realidad, todo viene de muy atrás, de la época de los caballeros con espada y armadura. Los caballeros circulaban por la izquierda porque la espada se solía llevar en ese lado, y así tenían la mano derecha libre para desenvainar ante cualquier circunstancia que lo requiriese.

Pero la cosa no queda ahí, sino que si cogemos nuestro Delorean y avanzamos un poco más en el tiempo, llegamos a una situación muy curiosa: la circulación de los primeros coches, los de caballos. En aquel momento se circulaba por la derecha, pero tras una serie de incidentes donde el uso de los látigos para instigar a los caballos terminó en tragedia por alcanzar a los pasajeros que venían en sentido contrario, se decidió cambiar el sistema de circulación por la derecha por la circulación habitual que vemos en el United Kingdom, ya que así los peligrosos movimientos de los látigos quedaban por fuera de la calzada y no generaba problema alguno.

Así, todos los países relacionados de algún modo con la Corona Británica circulan por la izquierda, pero… ¿entonces por qué circulamos por la derecha si lo lógico sería hacerlo al contrario? La culpa es del señor Napoleón, zurdo, y que prefería la circulación por la derecha para poder tener a sus oponentes al alcance de su mano izquierda. Por ello, los países en los que, en algún momento ha habido influencia napoleónica, circulan por la derecha.





Algunos franceses tienen prohibido morirse (el mundo está loco)

25 04 2008

Esta noticia se podría incluir perfectamente dentro del post que realizamos sobre leyes absurdas, aunque nos ha parecido conveniente extendernos en esta “joya legislativa” porque es un claro exponente de cómo está el mundo de loco.

El título de estas líneas son bastante explícitas: “algunos franceses tienen prohibido morirse”, ahí es nada. Esto surge a partir de un bando municipal emitido por el propio alcalde de una pequeña ciudad del suroeste francés, Sarpourenx. Al parecer, esta “drástica” medida, a la postre un pelín excéntrica, ha visto la luz porque en el camposanto de la ciudad no hay más sitio donde los fallecidos puedan reposar sus huesudos traseros. Se podría pensar en que lo más sencillo sería ampliar el cementerio en lugar de retar a la de la guadaña, pero parece que un tribunal ha denegado la expropiación del terreno necesario (unos 5000 metros cuadrados), dejando el “tumbódromo” con sus apenas 400 metros cuadrados.

Al final, al buen edil no se le ha ocurrido otra cosa que protestar de esta forma, y pensando en una forma de solucionar el problema, supongo que entre delirios se me ocurrió una teoría que hoy quiero compartir con vosotros, a riesgo de que se me tache de loco (aunque probablemente tengáis razón): yo creo que sería mucho más fácil una medida más sencilla y con la que la Muerte puede seguir tranquila de que va a cubrir su cuota de negocio: se trataría de alquilar, o incluso comprar una casa/edificio/habitación en el pueblo más cercano. Cuando se tuviera prevista la muerte de algún vecino, tan sólo habría que trasladarlo al otro pueblo, teniendo que cargar éstos con todos los gastos. En principio puede sonar algo absurdo, incluso puede que muy absurdo, por no hablar del egoísmo que denotaría esta acción, pero si se destinaran unos fondos municipales a sufragar los gastos funerarios del otro pueblo, seguro que los vecinos no se quejaban tanto, además que ese tipo de acciones desgrava Hacienda…

También está el problema de que alguien fallezca de forma súbita, por ejemplo, en un accidente de tráfico. Para solventar este “contratiempo”, el ayuntamiento podría plantearse distribuir sistemas de protección extra para los vehículos que se encuentren en la ciudad. Así, el negocio de los sistemas de protección tales como paragolpes o airbags puede florecer como un nuevo tipo de industria de la ciudad, puede que con el tiempo se convirtiese en una potencia que exportase sus productos a otros países, y más aún sí tenemos en cuenta que habrían productos que completarían esta protección, tales como calzada realizada en compuestos a base de goma, esquinas de los edificios recubiertas de espuma, servicio de protección de accidentes fortuitos (ramas de árboles que se caen, cristales rotos, etc.). Así esta ciudad se convertiría en un pequeño “búnker protector” y, con ello, seguro que el reclamo turístico estaría asegurado.

Pero este trasiego de personas “forasteras” conlleva un peligro extra derivado de automóviles que no tengan esta protección añadida, pero esto se solucionaría con la prohibición de circular con vehículos que no pagasen el impuesto de circulación de esa ciudad. O puede que la solución fuera erradicar cualquier vehículo de la ciudad, aunque eso supondría más problemas que los otros métodos planteados.

Por otro lado, los “forasteros” a los que nos hemos referido también suponen un peligro potencial, si bien un reforzamiento policial significaría que los delincuentes que pudieran acudir lo tendrían muy difícil para actuar.

Así que, debido a la prohibición de expropiación de más terreno del cementerio, puede que la ciudad se convirtiese en todo un centro de ocio y peregrinación a nivel internacional, con lo que el imperio económico resultante podría ser comparable con una nueva Las Vegas, aunque en “versión seguridad”. El negocio está ahí, sólo queda que el alcalde de Sarpourenx recoja el testigo. No dudamos de que los inicios serán duros y que exigirá un esfuerzo de toda la ciudad, pero la tasa de creación de nuevos empleos y la ingente cantidad de dinero que entraría en la ciudad seguro que compensa cualquier esfuerzo.





El porqué de los ojos rojos en las fotos: no es posesión, tranquilos…

24 04 2008

Este fenómeno es habitual desde que se inventaron las películas fotográficas a color. Todos hemos sufrido alguna vez eso de hartarnos de hacer fotos para que luego salgamos en todas con una cara que parece la de poseído. Da igual que estemos al sol, dentro de casa o comprando calabacines, el caso es que nuestro ojitos se transforman en los de un demonio. A veces resulta molesto, es cierto, pero hay que reconocer que en ocasiones, esos ojitos rojos vienen perfectos para dar el “toque” que les falta a las fotos.

Si hubiéramos preguntado en la Edad Media del efecto de los ojos rojos en las fotos, seguramente nos vendrían con eso de que las fotos capturan el alma (creencia que todavía mucha gente sostiene, sobre todo en algunas tribus africanas o seguidores de la religión vudú). Pero en realidad, tiene una explicación mucho más “terrenal”: cuando se toma una fotografía, las pupilas que recibe la luz se expanden de forma muy rápida y acusada, por lo que ésta se refleja en lo que puede… la retina. Y como la retina tiene infinidad de vasos sanguíneos, el color que se devuelve es un rojo intenso.

Lo normal es que, con las técnicas actuales, esto no tenga mayor inconveniente, ya que unos retoquitos de tipo Photoshop hacen maravillas.

De todas formas, yo creo que una solución puede ser la de ponernos algún tipo de protección para que eso no ocurra. No hablo de lentillas, porque el efecto final será el mismo (porque la luz pasa a través de la lentilla y refleja el rojo de igual manera), así que o bien nos ponemos chinchetas en los ojos o nos quemamos las venas de las retinas… aunque creo que nadie pase por eso, porque me da la ligera impresión de que tiene que doler un pelín. Pero… ¿es que no hay solución? Claro que sí. La rápida y más sencilla es no hacernos la foto, aunque a veces resulta inviable. Otra solución puede ser ponernos gafas de sol, pero corremos el riesgo de que cuando nos hagan algunas fotos, terminemos con el apodo de Steve Wonder… y no queremos aprender a tocar el piano a estas alturas de la vida. Sólo nos queda una solución plausible: simular nuestros propios ojos. ¿Qué? ¿A qué me refiero? Muy sencillo. Se trata de pintarnos unos ojos en nuestros párpados, con lo que sólo tenemos que cerrar los ojos y tendremos una mirada perfecta en todas las instantáneas que nos hagan.

Además, esto tiene otras ventajas, porque puede dormir en clase o en el trabajo sin que nadie lo note (pero si sois de los que roncan, no os lo aconsejo por razones obvias). Con estos ojos, todo son ventajas… yo ya estoy practicando con algunos colores, a ver cuál me sienta mejor…

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Sobre el café y otras soluciones para el cerebro

23 04 2008

Hace tiempo leí en las noticias de la BBC que el café era bueno no sólo para erradicar ese molesto sueño que nos “invade” por las mañanas, sino que nos protegía de ciertos tipos de demencia. En principio parece que ya la noticia suena un poco fantasiosa, pero al parecer la cafeína reduce los niveles de colesterol y previene, así, de los efectos que éste tiene en el organismo, y que puede desembocar en ciertos trastornos cerebrales como es el caso del Alzheimer, ese alemán al que muchos temen porque con tan sólo tocarte, te olvidas hasta de si llevas los calzoncillos puestos al derecho o al revés.

El estudio fue realizado por un equipo de científicos pertenecientes a la Universidad de Dakota del Norte (no entiendo el motivo por el que todos los estudios se hacen en lugares poco localizables, es decir, que podían remitir a un estudio de Wishpherer City y sonaría igual de convincente. Pero daremos la información como cierta y contrastada…). Tras las investigaciones se concluyó que la dosis recomendable de cafeína es la que habitualmente se toma a lo largo del día al ingerir café, y con ella ya tendríamos asegurada una regulación más que suficiente contra lo que se denomina como “barrera hematoencefálica” o BHE, que es la causante de que el cerebro se encuentre protegido permanentemente ante agentes malignos, permitiendo el paso al oxígeno y demás necesidades de nuestro “procesador”. Pues si no tomásemos café, el colesterol debilitaría esta barrera, provocando que más de un “intruso” se nos cuele hasta la cocina… y después ¡a ver quien lo saca de allí!

En resumen, resulta que el café es mejor de lo que se pensaba, aunque ahora viene la segunda parte del problema: hace poco leí la experiencia (perdonad pero no recuerdo dónde lo vi) de un joven que elogiaba su idea de dejar el café. Según sus propias palabras, al cabo de un tiempo, la dependencia a la cafeína se había anulado por completo, por lo que podía dormir mejor, respirar mejor, mejor ritmo cardíaco… en fin, que es como si el café se lo hubiera fumado durante toda su vida en lugar de beberlo.

Ante una y otra prueba sólo queda hacer lo de siempre, hacer caso a nosotros mismos. Mi humilde consejo es que, en vez de un café, os podéis comer una manzana, que “despierta” más que el café (científicamente probado) y si aún dudáis, os tomáis un par de cervecitas al día, que también protegen del Alzheimer por lo mismo que el café, aunque está más rica…

Me parece a mi que el negocio está más que claro: nada de montar una cafetería, plantar unos manzanos o cultivar cebada en las macetas de casa… mejor que eso es vender ¡cerveza de manzana! Vale, pierde el saborcillo de la cerveza, pero… que me parece a mi que os hacéis ricos, poco os va a importar que cuando seáis mayores os pueda acabar afectando el Alzheimer…