REDIRECCIONANDO EL CONOCIMIENTO

9 12 2008

Para todos los que siguen el sotano del conocimiento, hoy tenemos la noticia de que, por fin, se ha abierto un nuevo espacio que tendrá todo el pasado, presente y un nuevo futuro de este blog. Como no podría ser de otra manera, se llama “El Sótano del Conocimiento” (http://www.elsotanodelconocimiento.es).

Esperamos que sea del agrado de los seguidores de este espacio de reflexión, curiosidades, humor, frikadas y, sobre todo, conocimiento.

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El origen de la circulación por la izquierda en el Imperio Británico

28 04 2008

Si viajamos al país del té de las 5, los soldados que no pueden moverse y el hogar de la lengua que ridiculizó Opening, seguro que lo primero nos llamaría la atención serían los famosos autobuses rojos de dos pisos. Así que después de ver autobuses rojos… ¿qué nos queda? ¡Que conducen por la izquierda! Si, todos sabemos que lo hacen y esperamos verlo, pero no es hasta que vamos allí y vemos a los coches “conducidos por los acompañantes” cuando nos damos cuenta de que algo raro está pasando.

Ahora bien: de acuerdo que conduzcan por el lado de la calzada que quieran, cada país es libre de establecer sus propias normas de regulación de tráfico pero… ¿para qué hacer eso si todo el mundo conduce al revés? ¿No será que son ellos los que van a contracorriente? La respuesta es mucho más sencilla que eso. En realidad, todo viene de muy atrás, de la época de los caballeros con espada y armadura. Los caballeros circulaban por la izquierda porque la espada se solía llevar en ese lado, y así tenían la mano derecha libre para desenvainar ante cualquier circunstancia que lo requiriese.

Pero la cosa no queda ahí, sino que si cogemos nuestro Delorean y avanzamos un poco más en el tiempo, llegamos a una situación muy curiosa: la circulación de los primeros coches, los de caballos. En aquel momento se circulaba por la derecha, pero tras una serie de incidentes donde el uso de los látigos para instigar a los caballos terminó en tragedia por alcanzar a los pasajeros que venían en sentido contrario, se decidió cambiar el sistema de circulación por la derecha por la circulación habitual que vemos en el United Kingdom, ya que así los peligrosos movimientos de los látigos quedaban por fuera de la calzada y no generaba problema alguno.

Así, todos los países relacionados de algún modo con la Corona Británica circulan por la izquierda, pero… ¿entonces por qué circulamos por la derecha si lo lógico sería hacerlo al contrario? La culpa es del señor Napoleón, zurdo, y que prefería la circulación por la derecha para poder tener a sus oponentes al alcance de su mano izquierda. Por ello, los países en los que, en algún momento ha habido influencia napoleónica, circulan por la derecha.





La Ciencia descubre o recicla…

21 04 2008

Acabo de leer un artículo bastante curioso sobre una operación de un tumor alojado en el abdomen de una mujer y que le diagnosticaron como inoperable por su inaccesibilidad, aunque al final encontró un valiente equipo médico que se lió la manta a la cabeza y consiguió una operación en la que extrajeron estómago, bazo, páncreas, hígado e intestinos, operar el tumr y volver a “montar el mecano”… y todo en tan sólo 15 horas.

Esta noticia “engancha” directamente con el deseo que tenía de escribir algún que otro artículo sobre milagros de la medicina. No me refiero a crecepelos y demás “pseudospotingues” que sólo hacen engordar los fondos de esos inventores que rozan más el teletienda de las 3 de la mañana que la Ciencia en sí. No dudo de la veracidad de algunos de estos medicamentos, pero es más probable que no están lo completamente desarrollados como para su comercialización. Sería más lógico estudiar y potenciar los efectos para que las medicinas curen y no sólo mitiguen los síntomas.

No comprendo cómo, a día de hoy, no exista un medicamento, natural o sintetizado, que cure algo tan simple como la gripe. En realidad, lo que hacen las medicinas es reducir los síntomas, pero tiene que ser nuestro cuerpo el que se encargue de acabar con el invasor. Como mucho, lo que la Ciencia hace es aportar cantidades ínfimas de la enfermedad, pero muy debilitados, para que el cuerpo genere anticuerpos. Y yo me pregunto… ¿no es más lógico pensar en una solución sin confiar en el cuerpo solamente? De acuerdo que la Naturaleza es asombrosa y mucho más efectiva de lo que puede serlo una medicina pero… ¿qué pasa si surgiese un nuevo tipo de enfermedad de la que el cuerpo no tuviese anticuerpos? Seguramente que mucha reducción de síntoma pero al final nos pasa lo que viene en los prospectos de los medicamentos, es decir, vómitos, somnolencia, sequedad bucal, reacciones adversas a nivel alérgico, diarreas, erupciones en la piel… o sea que terminamos hechos un asquito.

Por eso, cada vez me sorprende más algunos avances de la Ciencia que, para mí no son tal. Ejemplos de esto están por todas partes, tan sólo debemos mirar con ojos críticos y atemporales. Por ejemplo ¿nadie se ha planteado que el diseño básico de platos, vasos, cubiertos, etc. sigue siendo el mismo desde hace milenios? De acuerdo que son útiles, pero eso no quita con el hecho de que existan otras formas de conseguir que el alimento llegue a nuestra boca. Así, a menudo encontramos un extraño pelapatatas, cortapizzas o similares que, recelosos de su resultado, lo abandonamos en la misma estantería donde lo descubrimos. Pues ese pelapatatas representa el espíritu que quiero resaltar.

Pero no es sólo la comida, sino en la anticuada idea de poner cristales a nuestros ojos para cambiar nuestra vista en lugar de soluciones quirúrgicas más avanzadas, tener un lavabo que sigue pareciendo una palangana en el cuarto de baño en lugar de desarrollar duchas de arena (por ejemplo) que ahorren agua, o que un coche puede llevarnos casi automáticamente al lugar donde deseemos pero sigamos confiando dos toneladas de vehículo y nuestras propias vidas a cuatro pedacitos de goma en lugar de sistemas basados en electromagnetismo u otros métodos más estables.

Todo esto puede resultar demasiado rebuscado, pero queda claro que, aunque seamos capaces de viajar a otros planetas, todavía nos resulta imposible construir un traductor de cualquier lengua que actúe en tiempo real y de forma automática.

A lo mejor, cuando vemos esas imágenes del mundo inspiradas en la filosofía Steampunk de la que es buen reflejo cualquier máquina al estilo de Jim West.





El día de la cola

14 04 2008

Los pekineses tendrán oficialmente el “día de la cola”. No nos referimos a los perros, sino esas personas que son pekineses, y no es que tengan cara de perro… es que son de Pekín. Como ya se sabe desde hace mucho, Pekín es la próxima sede de los Juegos Olímpicos. Esto no tendría nada de particular si no fuera por el revuelo que se monta allá donde van las olimpíadas. El auge económico de la ciudad se palpa en la gran afluencia de deportistas, público, personalidades y personajes varios que se dirigen a la sede, así que Pekín espera acoger millones de personas durante el tiempo que dure el evento. Por eso, ni nos imaginamos el jaleo que puede montarse si a tanto extranjero le sumamos una buena dosis de habitante pekinés…

Pero para este tipo de eventualidades, la cultura asiática va siempre un paso por delante de nosotros y ya tiene previsto un plan de acción que ayudará a que los tumultos se reduzcan en gran medida, lo que supondrá un alivio en cuanto a las aglomeraciones. Uno de los puntos clave del sistema se basa en lo que han denominado “día de la cola”: el día 11 (escogido por simular la espera del “1” detrás del otro “1”) Pekín entrenará la forma de hacer colas. Puede parecer absurdo a ojos occidentales, pero en realidad es que, en un país donde se multa por escupir en público, hay ya un día de “ceder el asiento” y los policías están obligados a decir “gracias” y “por favor” bajo la pena de vestir de Kitty o que los taxis deben oler bien obligatoriamente… no nos puede extrañar en absoluto que exista “el día de la cola”.

En principio parece que todas estas normas están pensadas para favorecer el espíritu de la ciudadanía y fomentar las buenas maneras de las personas, pero en realidad también existe esa “vuelta de tuerca” que hace que pase de castaño a oscuro: también existen las prohibiciones de gritar o correr en la calle, pero quizás lo peor sea la imposibilidad de llorar en la calle. Cierto es que mejor sería que no se pudiera escupir en la calle, pero en un país donde está prohibido llorar, no es que crea que me pudiera sentir “ciudadano” y “libre”.





Imagen secreta de Mclaren… lo que todos imaginábamos

6 11 2007

Hace unos días, en una de mis incursiones internetiles tuve acceso a una información clasificada de Mclaren. Al fin se ha descubierto todo lo que estaba oculto en el box del futuro ex-equipo de Alonso:

 

Mclaren

 

 

 





El concepto de tiempo en la Edad Media

2 10 2007

RelojSiguiendo con nuestra serie de posts sobre la Edad Media, hablaremos sobre el tiempo, su medición, impacto y significado en esta época.

El tiempo, desde siempre se ha tomado como la única forma de conocer exactamente el ritmo de las cosas… eran necesarios los días para separar las jornadas de trabajo; los meses separaban las épocas de siembra, cuidado y recolección de vegetales; los animales comían, parían y morían según unos períodos establecidos…. Y todo eso no es sino tiempo.

Ahora bien, con el tiempo siempre surge la siguiente pregunta: ¿qué y cómo se representa de lago tan abstracto como es el devenir del futuro, alejarnos del pasado y vivir el presente? En la Edad Media, el tiempo representaba un “doble significado”: por un lado estaba el lado físico, que se medía con el transcurso del sol y la luna, es decir, la fase en la que había luz, así como los ciclos lunares y otros fenómenos atmosféricos, meteorológicos y siderales. Pero por otro lado, el espiritual, se medía por medio de lo que el pueblo tenía más a mano: las campanas de iglesia. Estas campanas no eran sino el instrumento que usaba la Iglesia para indicar los ciclos litúrgicos y, por extensión, toda la vida religiosa de la persona, lo que antes representaba una parte principal de la existencia del ser humano. Pero esta religiosidad estaba realmente basada en la naturaleza, lo que se traducía en una perfecta correspondencia entre solsticios, equinoccios, estaciones y demás medidas “físicas” con la Pascua, Navidad, Santoral, Cuaresma, etc.

En un primer momento, la sociedad estaba regida por lo que podemos llamar “calendario agrícola”, aunque es a mediados del siglo XIII cuando se toma la religión y todo lo que conlleva como calendario principal de la vida del hombre de la época.Además, este control por campanas para marcar las horas en las que se dividía el día, fue poco a poco reemplazado por el uso de relojes, aunque en un primer momento no eran lo exactos que podían desearse. Por este motivo, el cálculo del tiempo por el sol se mantuvo hasta bien entrada la técnica de construcción de relojes no solares.

Actualmente disfrutamos de relojes de cuarzo, digitales, de cesio, atómicos… tremendamente exactos, en los que no podemos de forma manual el desajuste horario producido por error de cálculo. Pero para el ser humano de la calle, el que equivale a aquel granjero que miraba el sol para saber a la hora que debía empezar o acabar de trabajar, es más que suficiente para tener controlada su vida. Parece que nos hemos liberado de cargas como el trabajo físico (en el sentido medieval, donde era todo mucho más duro), la religiosidad extrema o la obediencia inmoral hacia una figura discutiblemente propia a la que jurar lealtad hasta la muerte… pero en realidad el ser humano sigue siendo el mismo, con las mismas inquietudes, el mismo alma, el mismo sentimiento.





Sobre el honor y sus medallas en la Historia Antigua

24 09 2007

MonedasTodos nos hemos preguntado alguna vez de qué pasta estaban hechos aquellos hombres que asediaban castillos y murallas, expuestos a flechas, aceite hirviendo, caídas horribles desde decenas de metros, rocas arrojadas hacia su cabeza protegida sólo con un fino casco metálico… La valentía, el honor y la rudeza eran habituales en los corazones de aquellos guerreros. Los actos heroicos no eran casi considerados como tal, a menos que supusiera algo por encima de lo “normal”. Y la pregunta que tenemos a continuación es bastante clara: hoy en día, ¿quién es el guapo que se acercaría primero a una muralla? Está claro que es el que más posibilidades tiene de recibir flechazos, pedradas, la ración de aceite correspondiente. Cuando menos, podría subir por una escala lanzada al efecto hacia la muralla, donde varios fieros guerreros le esperaban espada en mano. O sea, todo un lujazo de trabajo, vamos.

 

Pues bien, las huestes romanas eran bien conocidas por su arrojo y valentía, y en estos temas no iban a ser menos. Aún así, la valentía “extra” de aquellos que dejaban el miedo a la muerte atrás y se lanzaban a pecho descubierto a ese “murito”, recibían lo que se llamó “corona muralis” o la corona del muro en su traducción al castellano. Así, el emperador otorgaba esa distinción al valeroso guerrero que se atreviera con todos aquellos peligros. Estaba realizada en oro, representando unas torres como símbolo del logro. Pero esta condecoración, dado su alto valor en la carrera militar, no se concedía así como así, sino que era entregada tras un intenso estudio del caso en particular para evitar posibles “fraudes militares de honor”.

 

Lo que no sabemos es si los que obtenían esa condecoración la tenían aun estando vivos, ya que sería bastante complicado salir bien parado de esa situación de riesgo extremo. Y si así hubiera sido, aún tenían toda una batalla por librar, así que… va a ser que la medallita saldría algo cara al final.