REDIRECCIONANDO EL CONOCIMIENTO

9 12 2008

Para todos los que siguen el sotano del conocimiento, hoy tenemos la noticia de que, por fin, se ha abierto un nuevo espacio que tendrá todo el pasado, presente y un nuevo futuro de este blog. Como no podría ser de otra manera, se llama “El Sótano del Conocimiento” (http://www.elsotanodelconocimiento.es).

Esperamos que sea del agrado de los seguidores de este espacio de reflexión, curiosidades, humor, frikadas y, sobre todo, conocimiento.

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Para todos aquellos seguidores del Sótano del Conocimiento

28 05 2008

En respuesta a todos los que se han interesado por el vacío de post de estos días, sólo puedo pedir disculpas y comentar que se debe a una serie de mejoras que estamos realizando para que todos nos encontremos mucho más cómodos, tanto a la hora de escribir como de acceder a la información. Aún quedan algunos flecos sueltos, por lo que os pido que tengais un poco de paciencia, en breve el Sótano del Conocimiento tendrá dominio propio, así como otras características que, seguro, será de vuestro agrado. Hasta entonces… no deseperéis. Han ocurrido algunos problemillas con la nueva casa de esta bitácora (llegó tarde el camión de cemento, la pintura que llegó no era la que pedí… cosas así).

Como compensación, os dejo un video que me ha llamado poderosamente la atención, porque en él se condensa todo el saber youtuberiano de los últimos tiempos:

Procuraré seguir subiendo cosillas al mismo ritmo que antes… Saludos desde el sótano.





Las teorías más absurdas… o no tanto

11 05 2008

Seguro que si pudiésemos escuchar con atención todas las conversaciones que se generan en bares a la sombra de una cervecita, podríamos esbozar la obra maestra de las conspiraciones. No es efecto del alcohol, ni siquiera de que estemos a gusto charlando tranquilamente sobre la primera tontería que se nos venga a la mente, nada de eso: parece que el culpable es el propio bar. Antes de empezar con la lista de teorías que podríamos obtener de los bares, creemos imprescindible aclarar la teoría en sí que daría fruto al resto.

Así pues, los bares serían sólo una tapadera impuesta por el Gobierno (si es de Estados Unidos, mejor que mejor) para saber el estado de la sociedad y tomar las acciones necesarias sin que ésta se llegue a dar cuenta siquiera. Así, el dinero que se saca de las consumiciones sólo serviría para subvencionar todo aquello que el gobierno quisiese realizar pero no pudiese llevar a cabo con dinero “público”. De esta forma, se tomaría parte de las ganancias de los bares, pubs, discotecas y similares… Parece absurdo pero esto es algo que está en nuestro inconsciente: sólo pensad ¿cómo es que cada vez que se acerca un camarero, aunque estemos hablando la chorrada más grande del munod, nos callamos? Pues porque son espías satelitales que van de mesa en mesa a ver si captan algún dato interesante y para reponer los micrófonos escondidos dentro de los servilleteros. ¿Por qué iban a poner unas servilletas que no limpian porque parecen folios si no fuera porque quieren que la gente no las coja y así salvaguardar el secreto microfonil? Así que, la próxima vez que toméis una cerveza con vuestros amigos… cuidado con lo que decís, os pueden estar espiando.

Desde este espacio queremos dar a conocer algunas de estas teorías que, sin duda, pueden tener algo más de cierto de lo que parece a simple vista… estad atentos, la verdad está ahí fuera, a la sombra de una cerveza:

  • Los peones del ajedrez son chupetes, duros, pero chupetes: por eso los niños se meten todo en la boca, porque hacen formas parecidas a chupetes para probar nuevos productos, es decir, estudios de mercado y punto.
  • La caja rápida a veces no es la más rápida: es una variante de cualquier cola en la que nos encontremos. También es válido en los atascos con varios carriles.
  • El 90% de la gente que estudia psicología y el 95% de gente que estudia filosofía están como cencerros: dicho porcentaje sube hasta el 100% en caso de que el estudiante termine como profesor, ya que hay que sumar el factor enseñanza en el nivel de cencerrerismo.
  • Alguien feo y pobre tiene un 99% de posibilidades de seguir explotando ambas facetas: sobran los comentarios. Como mucho, lo que le puede pasar es que le toque la lotería y se someta a cirugía plástica, pero lo normal es que, como mucho, le cague una paloma y le tape un poco la cara.
  • Si en el WC de un bar hay papel higiénico, en la puerta no hay pestillo o la luz dura 5 segundos y el interruptor se halla fuera de tu alcance: esto entronca con la teoría que exponíamos, es decir, que el gobierno controla el papel higiénico para tener controlados también los baños, porque se llegó a la conclusión que un camarero pasando con la bandeja cada 5 minutos por el servicio era demasiado sospechoso…
  • Para que un autobús llegue a tu parada cuanto antes, sólo tienes que encenderte un cigarrillo: puede ser que exista un sistema de reconocimiento de calor en las paradas de autobús y por eso lleguen justo en ese momento… seguiremos investigando este hecho.
  • Si te tiras un pedo silencioso y mortal en el ascensor, hay alguien esperando para entrar cuando sales tú: lo bueno es que, si no lo conoces, sólo puedes dejarte llevar y sonreír porque… el que se lo va a comer es el otro, y seguro que a él se le monta otra persona en el ascensor y creerá que es él el dueño de la “corriente de cloaca”.
  • La altura de un espectador en un concierto es inversamente proporcional a la de la persona que está justo delante de ti: esto podría controlarse por el gobierno con una reorganización de los asientos. Puede que controlen lo que cada uno puede o no ver en el cine, seguro que a partir de una lista de lo aprendido sobre la ideología de cada uno a través de los bares.
  • Si le ponemos una pantallita a cualquier cosa, ya parece mejor: da lo mismo que sea sombrero, un lápiz o unos zapatos (utilidad de pantalla casi nula)… las pantallas siempre son “alta tecnología”.




Algunos franceses tienen prohibido morirse (el mundo está loco)

25 04 2008

Esta noticia se podría incluir perfectamente dentro del post que realizamos sobre leyes absurdas, aunque nos ha parecido conveniente extendernos en esta “joya legislativa” porque es un claro exponente de cómo está el mundo de loco.

El título de estas líneas son bastante explícitas: “algunos franceses tienen prohibido morirse”, ahí es nada. Esto surge a partir de un bando municipal emitido por el propio alcalde de una pequeña ciudad del suroeste francés, Sarpourenx. Al parecer, esta “drástica” medida, a la postre un pelín excéntrica, ha visto la luz porque en el camposanto de la ciudad no hay más sitio donde los fallecidos puedan reposar sus huesudos traseros. Se podría pensar en que lo más sencillo sería ampliar el cementerio en lugar de retar a la de la guadaña, pero parece que un tribunal ha denegado la expropiación del terreno necesario (unos 5000 metros cuadrados), dejando el “tumbódromo” con sus apenas 400 metros cuadrados.

Al final, al buen edil no se le ha ocurrido otra cosa que protestar de esta forma, y pensando en una forma de solucionar el problema, supongo que entre delirios se me ocurrió una teoría que hoy quiero compartir con vosotros, a riesgo de que se me tache de loco (aunque probablemente tengáis razón): yo creo que sería mucho más fácil una medida más sencilla y con la que la Muerte puede seguir tranquila de que va a cubrir su cuota de negocio: se trataría de alquilar, o incluso comprar una casa/edificio/habitación en el pueblo más cercano. Cuando se tuviera prevista la muerte de algún vecino, tan sólo habría que trasladarlo al otro pueblo, teniendo que cargar éstos con todos los gastos. En principio puede sonar algo absurdo, incluso puede que muy absurdo, por no hablar del egoísmo que denotaría esta acción, pero si se destinaran unos fondos municipales a sufragar los gastos funerarios del otro pueblo, seguro que los vecinos no se quejaban tanto, además que ese tipo de acciones desgrava Hacienda…

También está el problema de que alguien fallezca de forma súbita, por ejemplo, en un accidente de tráfico. Para solventar este “contratiempo”, el ayuntamiento podría plantearse distribuir sistemas de protección extra para los vehículos que se encuentren en la ciudad. Así, el negocio de los sistemas de protección tales como paragolpes o airbags puede florecer como un nuevo tipo de industria de la ciudad, puede que con el tiempo se convirtiese en una potencia que exportase sus productos a otros países, y más aún sí tenemos en cuenta que habrían productos que completarían esta protección, tales como calzada realizada en compuestos a base de goma, esquinas de los edificios recubiertas de espuma, servicio de protección de accidentes fortuitos (ramas de árboles que se caen, cristales rotos, etc.). Así esta ciudad se convertiría en un pequeño “búnker protector” y, con ello, seguro que el reclamo turístico estaría asegurado.

Pero este trasiego de personas “forasteras” conlleva un peligro extra derivado de automóviles que no tengan esta protección añadida, pero esto se solucionaría con la prohibición de circular con vehículos que no pagasen el impuesto de circulación de esa ciudad. O puede que la solución fuera erradicar cualquier vehículo de la ciudad, aunque eso supondría más problemas que los otros métodos planteados.

Por otro lado, los “forasteros” a los que nos hemos referido también suponen un peligro potencial, si bien un reforzamiento policial significaría que los delincuentes que pudieran acudir lo tendrían muy difícil para actuar.

Así que, debido a la prohibición de expropiación de más terreno del cementerio, puede que la ciudad se convirtiese en todo un centro de ocio y peregrinación a nivel internacional, con lo que el imperio económico resultante podría ser comparable con una nueva Las Vegas, aunque en “versión seguridad”. El negocio está ahí, sólo queda que el alcalde de Sarpourenx recoja el testigo. No dudamos de que los inicios serán duros y que exigirá un esfuerzo de toda la ciudad, pero la tasa de creación de nuevos empleos y la ingente cantidad de dinero que entraría en la ciudad seguro que compensa cualquier esfuerzo.





Creando ratones de la nada en tan sólo tres semanas: la historia de la Ciencia

26 03 2008

Hombre de VitruvioEn la actualidad, estamos acostumbrados a una Ciencia en la que todo está comprobado hasta la saciedad. Así, tan sólo hay que fijarse en que los experimentos que ahora se realizan no tienen nada que ver con los realizados en la actualidad. Pero con esto no nos referimos a que exista un mayor interés que antaño en resolver las dudas que se les presentan a los científicos, puesto que las ansias de saber de estos investigadores son atemporales.

Cuando en Mesopotamia se concluyó con éxito el primer prototipo de la rueda, a su creador seguramente le asaltaba la misma picazón que a Graham Bell cuando llamó a su ayudante a través del teléfono. Eso es lo bueno de la humanidad, que sus ansias de saber, si bien algún día pueden llevarle a su propia autodestrucción, también ha facilitado una evolución excepcional. Pero lejos de dejarnos llevar por el sentimiento romántico de los inventores, y dejando pendiente el tema para otra ocasión, nos centraremos en los experimentos científicos que se realizaban en otras épocas.  

Para ello, primero debemos señalar que el concepto de Ciencia (irremisiblemente unido al concepto de experimento) ha tenido dos etapas en la historia de la humanidad. Hasta la revolución tecnológica actual, imperaba lo que se conoce como “Little Science” o “Pequeña Ciencia”. Este concepto de Ciencia se caracterizaba por el hecho de que, en la mayoría de los casos, los investigadores no disponían de recursos para llevar a cabo sus trabajos. Podemos imaginar a los grandísimos genios de la antigüedad escondidos en lúgubres sótanos o apartadas cabañas en el bosque donde realizaban sus experimentos sobre Astrología, Medicina, Alquimia, Botánica… Es cierto que algunos recibían la bendición del mecenazgo, pero también hay que pensar que seguro existieron muchos otros que no tuvieron la misma suerte, perdiéndose un potencial inimaginable. 

Afortunadamente, en la actualidad vivimos en la era de la “Big Science” (Gran Ciencia), que se encuentra relacionada con la denominada ley del 80/20, la cual estipula que el 80% de los científicos que han vivido desde el principio de los tiempos pertenece a la actualidad (entendiendo ésta desde mediados del s. XX hasta nuestros días). La Gran Ciencia se caracteriza por la colaboración entre colegas, buen equipamiento, reconocimiento internacional del trabajo realizado, obtención de ayudas a la investigación… todo un lujo para aquellos alquimistas de la Edad Media. Como decíamos, el hecho de que un científico se encontrara inmerso dentro del contexto de “una u otra ciencia” llevó a experimentos que hoy se nos antojan inverosímiles. Pero hay que tener en cuenta que se carecía de muchos de los conocimientos actuales y que otros se presuponían como ciertos siendo completamente falsos.

Para ilustrar esto queremos referirnos al experimento del químico y médico flamenco de finales del siglo XVI Jan Baptista Van Helmont, que es considerado en la actualidad como el verdadero padre de la bioquímica. Aún con este impresionante currículo, no debemos olvidar que los hombres son hijos de su tiempo, y de ahí la acérrima defensa que llevó a cabo para demostrar la teoría de la generación espontánea, que propugnaba que cualquier ser vivo podía ser creado de la nada si se daban las condiciones favorables necesarias (un ejemplo muy utilizado para defender esta teoría son los llamados “gusanos de la carne”, que no son sino larvas de mosca que son depositados sin que tenga nada de espontáneo). Al parecer, se fijó en la aparición “espontánea” de ratones en los toneles que, en aquella época, formaban parte casi esencial de la mayoría de viviendas y comercios. Así, enunció una “eficaz” fórmula para obtener ratones a partir de un simple barril, y que consistía en colocar algún tipo de comida dentro del tonel y llenarlo con ropa sucia: con tan sólo esos elementos, al cabo de tres semanas, la generación espontánea de roedores estaba asegurada. 

No nos dejemos engañar por el aire infantil del enunciado, sino con la actitud de esos hombres con ansias de descubrir, buscar, superarse día a día en aras de la verdad. Eso es lo que hace a la Ciencia un concepto verdaderamente hermoso.





El caballero del aire

24 03 2008

DR-1En los albores de la aviación, cuando las guerras aún se libraban a caballo y espada, la aparición de las nuevas máquinas voladoras pronto hizo que se incorporasen éstas a las filas de los ejércitos. El avión facilitaba tener un ojo remoto allí donde era necesario, al igual que realizar incursiones detrás de las filas enemigas de una forma más rápida y efectiva que por medio de tropas terrestres. A principios del siglo XX, cuando hacía tan sólo unos pocos años que se había logrado que un avión como tal alzara el vuelo por sí mismo, el estallido de la I Guerra Mundial favoreció una rápida evolución de la aeronáutica debido a la necesidad de dotar al ejército de una máquina de guerra superior a la del contrincante.

 

Pero lejos de hablar de estos aviones, queremos dedicar unas líneas a sus pilotos. Estos hombres vieron en la naciente aeronáutica una forma de demostrar su valía y coraje mucho más allá de lo que permitía un caballo o un rifle. Así, muchos jinetes se pusieron a los mandos de esos caballos alados que conferían un aire de distinción y nobleza por la sociedad de la época. Pero lo más importante de estos pilotos no era que fueran considerados héroes o que poseyeran un coraje especial, sino que en sus corazones se albergaban unos valores que los hacía diferentes. Así, el honor era una de las máximas de estos guerreros, quienes en vuelo luchaban con fiereza pero, ante una avería del contrincante, dejaba que fuera la suerte quien decidiera el destino del enemigo. Por ejemplo, el código de los pilotos veía con deshonor el que un piloto sobrevolara a otro derribado para dispararle mientras salía de su accidentada máquina por su propio pie. Lo único viable era aterrizar y retarse en duelo, equilibrando las fuerzas de nuevo. Hay que considerar esto de forma que el fin era el derribo y no la aniquilación del piloto, si bien la mayoría de ocasiones ambos conceptos se hallaban unidos por razones obvias.

 

Por otro lado, los aviones guardaban su verdadera esencia y la aerodinámica jugaba un papel principal en el resultado del combate aéreo. En aquella época, las aeronaves carecían de misiles, radares y demás elementos actuales, sino que el volar significaba que era el propio piloto el que debía fundirse con su montura, como si las alas fueran una extensión de sus extremidades. El vuelo se realizaba de forma visual, a través de referencias como ríos, carreteras, montañas… cualquier pliegue del terreno era válido para guiar al aeronauta. Y, al igual que los antiguos navegantes, el sol y las estrellas formaban un mapa en el cielo al que seguir. Había que tener en cuenta las corrientes de aire, tormentas y cualquier inclemencia por pequeña que fuera porque una ligera brisa podía ser la causante del descontrol del avión.

 

Se me antoja preciosa la estampa de un solitario avión de reconocimiento en medio de la noche, en el que sólo se encuentran máquina y hombre, guiándose por las estrellas y con el ruido de motor acompañando los latidos de su corazón mientras el aire le acaricia la cara.

 

En la actualidad, ese tipo de vuelo se ha relegado a los denominados “ultraligeros”, los cuales se consideran sólo como una forma de recreo más, ya que la aviación “real” utiliza toda suerte de aparatos que facilitan un vuelo adecuado en todo momento. Como es normal, es lógico pensar que la tecnología ayude a la aeronáutica, pero parece como si volar fuera menos real, como si se tratase de una película en la que el piloto es un mero espectador que sólo alcanza a rozar con los dedos la grandiosidad del vuelo. Cierto es que hace falta un mínimo de tecnología para el vuelo: los motores son tecnología, la construcción y entelado de las estructuras son tecnología… pero aún así, hay que sucumbir a estos pequeños toques si queremos sentir lo que aquellos caballeros del aire sentían hace ya más de 100 años en los que, ya fueras de uno u otro bando, la guerra se dejaba a un lado para mostrar la caballerosidad en un duelo alado en el que la astucia, el honor y el valor era lo único que importaba.





¿Qué debe hacer uno cuando ve a un animal en vías de extinción comerse a una planta en vías de extinción?

14 03 2008

Nadie puede asegurar que los llamados críptidos no sean sino un vestigio aislado de una especie que “se extinguió”. De hecho, como ya hemos aclarado en otras ocasiones, nuestro planeta se nos hace pequeño y salimos a investigar al espacio, nuevos mundos, nuevos planetas, buscando indicios de congéneres extraterrestres que nos ayuden a entender las eternas preguntas de “¿de dónde venimos?” y “¿hacia dónde vamos?”. Pero en realidad, grandes áreas de nuestro “pequeño” planeta siguen inexploradas: selvas tropicales que aguardan secretos que ni el mismo Indiana Jones esperaría encontrar, cuevas que albergan trazos de culturas antiquísimas que es esconden en el silencio de la oscuridad… y eso sin hablar de lo que, curiosamente, más abunda en la Tierra… el agua. Las masas oceánicas cubren casi el 75% del planeta, eso es algo que todos sabemos, pero lo que no conocemos es lo que hay realmente ahí debajo. Todavía existen fosas abisales que  no han podido explorarse por falta de tecnología en algunos casos, y en otros por la simple falta de interés.

En relación a esto, ya en la antigüedad los historiadores tenían ese tono de escepticismo que caracteriza a la Ciencia. Pero no hablamos de tener en cuenta leyendas o viejos mitos, sino de la obcecación en aceptar lo que un científico de prestigio dice como la única verdad absoluta, es como si no pudiera haber nada más allá que las palabras de esa “eminencia”… Todos somos humanos, y por muy doctos que seamos en algo, no podremos saber nunca si con lo que pensamos se acaba la discusión. Por ejemplo, el historiador Plinio “fijó” el número de especies marinas en el asombroso número de 176. Según él, todas las especies habían sido descubiertas y no podían existir más porque, de lo contrario, se hubieran encontrado. Cierto es que los medios de hace unos años no son los de ahora, y con más razón si lo trasladamos a milenios, pero también hay que pensar que un investigador debe conservar los pies en la tierra, pero no enterrarlos en ella. Con este panorama, parece lógico girar sobre nuestros talones y dejar las estrellas por un momento para adentrarnos en lo inexplorado de nuestro planeta, investigar todos aquellas “experiencias” que se salen de lo que llamamos Ciencia, y que en realidad sólo es el preludio de la verdad, una verdad enormemente mayor de lo que imaginamos. 

Por ello, en este nuevo capítulo que hoy escribimos sobre criptozoología, no podíamos dejar pasar la oportunidad de aprovechar para alzar nuestra voz a favor de todas aquellas criaturas que quedan por conocer y que están mucho más cerca de lo que parece. Sirva este post para explicar nuestra opinión sobre la investigación actual de nuestro planeta y que, aunque nos creamos que el ser humano es rey y señor del universo, no somos más que un simple personaje en nuestro mundo.

Además, para terminar sólo añadir que antes de saber si tenemos “vecinos en la planta de arriba”, antes debemos arreglar los desperfectos que tenemos en nuestra propia cocina, en los desagües, en el baño, en el dormitorio, arreglar los grifos para que no goteen, comprar más camas para todos, aumentar el número de sillas en nuestra mesa del comedor. Entonces, cuando todo eso ocurra y no antes, el ser humano estará preparado para llamar a la puerta de sus vecinos para pedir un poco de sal.