REDIRECCIONANDO EL CONOCIMIENTO

9 12 2008

Para todos los que siguen el sotano del conocimiento, hoy tenemos la noticia de que, por fin, se ha abierto un nuevo espacio que tendrá todo el pasado, presente y un nuevo futuro de este blog. Como no podría ser de otra manera, se llama “El Sótano del Conocimiento” (http://www.elsotanodelconocimiento.es).

Esperamos que sea del agrado de los seguidores de este espacio de reflexión, curiosidades, humor, frikadas y, sobre todo, conocimiento.





Ahora Don Quijote no podrá alcanzar los molinos porque… estarán volando

7 05 2008

¿Qué pensaríais si os dijera que dentro de muy poco podemos tener turbinas para generar electricidad que sustituirían a los armatostes de los molinos de viento? En principio esto no tendría nada de raro, si no fuera por la particularidad de que estas turbinas ¡flotarían en el aire! La noticia ha saltado gracias a la empresa Magenn Power Inc, que lleva ya algún tiempo trabajando en sistemas parecidos a éste, aunque no con el éxito del MARS (Magenn Air Rotor System), que es como se llama el invento.

Las primeras pruebas se han realizado dentro de un hangar de la Marina de los USA, aunque si todo resulta como se espera, las pruebas en campo abierto no debieran demorarse mucho. Pero lo que seguramente se estará más de uno preguntando es cómo puede una turbina pesar menos que el aire ¿verdad? Muy sencillo: tan sólo hay que pensar en algo así como un globo/zeppelín que tiene en su interior una serie de aspas que se moverían por efecto del viento, generando electricidad, que se recogería por unos cables que llegarían hasta unos acumuladores y que, además, servirían para “amarrar” el conjunto y que no se fuese a la deriva.

Como es fácil pensar, sólo es necesario un equipo técnico y humano muy reducido para poner en orden de vuelo uno de estos aparatos, con lo que los costes se reducen infinitamente, por no hablar de que la operatividad es casi inmediata. Cualquier lugar que necesite de electricidad puede abastecerse rápidamente con este sistema. Pensemos en un lugar temporal donde es necesaria la electricidad pero que, por supuesto, no se puede construir un aerogenerador convencional y puede que no se puedan transportar grandes grupos electrógenos o baterías porque el terreno sea demasiado abrupto… la solución es soltar uno o varios de estos globitos y asunto arreglado.

Según las propias palabras de la compañía, las primeras turbinas tendrán unas dimensiones de 7.6 x 19,8 metros y serán capaces de producir hasta 10KW. Y eso sólo son las primeras, porque si imaginamos algunas mucho más grandes colocadas en lugares donde el viento sea constante y fuerte, las posibilidades se disparan de forma increíble.

Habrá que esperar al menos hasta el año que viene para ver volar uno de estos ingenios, aunque si alguien quiere ir probando, puede hacerse de un globo de helio y ponerle una hélice que mueva un motorcito eléctrico… quizás sea la solución en la búsqueda de energías renovables.





El rayo verde: uno de los efectos más hermosos de la Naturaleza

6 05 2008

¿Quién puede decir que no sabe alguna historia de Julio Verne? No hace falta leer a este gran escritor, aunque lo recomendamos encarecidamente, para saber de las andanzas del señor Fogg alrededor del mundo, el capitán Nemo a bordo de su Nautilus, aquel correo del Zar o las aventuras de J.T. Maston en su viaje al espacio. De acercar estas grandes aventuras ya se han encargado innumerables filmes, artículos, novelas, poemas… y todos basados en las hazañas visionarias creadas por el señor Verne. Pero dejando de lado, y para más adelante, el carácter profético de su obra, hoy vamos a centrarnos en un aspecto más técnico de sus historias: el trasfondo científico. En sus obras podemos observar una gran cantidad de datos, fechas, nombres… basados muchos de ellos en circunstancias reales, lo que otorgaba verosimilitud al relato. Y uno de estos datos es el que nos ocupa hoy: el rayo verde.

El rayo verde sólo puede verse, a ojos de la leyenda, a la puesta de sol, por aquellas personas que están verdaderamente enamoradas. Otra variante es que si dos personas contemplan este rayo a la vez, se enamoran al instante la una de la otra. También hay la creencia que en ese momento, el observador del fenómeno puede saber con exactitud los conocimientos de todo aquel que le rodea. Esto es la leyenda… ahora pasaremos a la Ciencia:

En realidad, el rayo verde no es en realidad un rayo, y ni siquiera tiene que ser de ese color, aunque se ha adoptado esa denominación por la fugacidad de su aparición y que, habitualmente, el verde es el color con el que puede observarse. En realidad, todo ocurre en el orto (salida) o puesta del sol, aunque también es posible que ocurra con la Luna y, se cree aunque no hay pruebas de ello, con el resto de planetas.

La mayoría de las veces, el fenómeno se observa en forma de óvalo, cuando el sol ya ha desaparecido, la superficie está a más temperatura que el aire que se encuentra encima y el observador está muy próximo al nivel del mar. También puede ocurrir que aparezca aun cuando el sol no se ha puesto del todo, y se debe a que una capa de inversión térmica se encuentra por debajo del observador. También puede que aparezca algo parecido a un reloj de arena, aunque resulta muy difícil de verse. Y para terminar, el rayo verde en sí aparece justo después de que se ponga el sol y parece un fogonazo verde justo en el lugar donde estaba la porción de disco solar que ya está por debajo del horizonte.

Este fenómeno ocurre por eso que llamamos “refracción”, es decir, la dispersión de la luz y el reflejo de esta debido a condiciones ópticas provocadas, en gran medida, por las condiciones meteorológicas. Y esta refracción la que provoca que la luz tome otra longitud de onda, cambiando su color hacia tonos a los que no estamos acostumbrados a contemplar en el cielo. Un ejemplo de la refracción y su efecto en los colores es el azul del cielo, que es provocado por la atmósfera, aun cuando el Sol emita luz amarilla.

Así, las tonalidades que pertenecen a longitudes de onda más débiles (como el azul) se pierdan, y si las condiciones son favorables, otras tonalidades también se pierden, predominando las longitudes de onda cercanas al verde durante un brevísimo espacio de tiempo.

De todas formas, personalmente creemos que el aspecto “romántico” del rayo verde es mucho más atrayente que el científico, sin desprestigiar éste, por supuesto. Sea como sea, invitamos a todo el que quiera ver una de las maravillas que ofrece nuestro mundo, que intente ver ese “rayo verde”. A lo mejor, sólo a lo mejor, puede que en ese instante encuentre el amor.





El porqué de los ojos rojos en las fotos: no es posesión, tranquilos…

24 04 2008

Este fenómeno es habitual desde que se inventaron las películas fotográficas a color. Todos hemos sufrido alguna vez eso de hartarnos de hacer fotos para que luego salgamos en todas con una cara que parece la de poseído. Da igual que estemos al sol, dentro de casa o comprando calabacines, el caso es que nuestro ojitos se transforman en los de un demonio. A veces resulta molesto, es cierto, pero hay que reconocer que en ocasiones, esos ojitos rojos vienen perfectos para dar el “toque” que les falta a las fotos.

Si hubiéramos preguntado en la Edad Media del efecto de los ojos rojos en las fotos, seguramente nos vendrían con eso de que las fotos capturan el alma (creencia que todavía mucha gente sostiene, sobre todo en algunas tribus africanas o seguidores de la religión vudú). Pero en realidad, tiene una explicación mucho más “terrenal”: cuando se toma una fotografía, las pupilas que recibe la luz se expanden de forma muy rápida y acusada, por lo que ésta se refleja en lo que puede… la retina. Y como la retina tiene infinidad de vasos sanguíneos, el color que se devuelve es un rojo intenso.

Lo normal es que, con las técnicas actuales, esto no tenga mayor inconveniente, ya que unos retoquitos de tipo Photoshop hacen maravillas.

De todas formas, yo creo que una solución puede ser la de ponernos algún tipo de protección para que eso no ocurra. No hablo de lentillas, porque el efecto final será el mismo (porque la luz pasa a través de la lentilla y refleja el rojo de igual manera), así que o bien nos ponemos chinchetas en los ojos o nos quemamos las venas de las retinas… aunque creo que nadie pase por eso, porque me da la ligera impresión de que tiene que doler un pelín. Pero… ¿es que no hay solución? Claro que sí. La rápida y más sencilla es no hacernos la foto, aunque a veces resulta inviable. Otra solución puede ser ponernos gafas de sol, pero corremos el riesgo de que cuando nos hagan algunas fotos, terminemos con el apodo de Steve Wonder… y no queremos aprender a tocar el piano a estas alturas de la vida. Sólo nos queda una solución plausible: simular nuestros propios ojos. ¿Qué? ¿A qué me refiero? Muy sencillo. Se trata de pintarnos unos ojos en nuestros párpados, con lo que sólo tenemos que cerrar los ojos y tendremos una mirada perfecta en todas las instantáneas que nos hagan.

Además, esto tiene otras ventajas, porque puede dormir en clase o en el trabajo sin que nadie lo note (pero si sois de los que roncan, no os lo aconsejo por razones obvias). Con estos ojos, todo son ventajas… yo ya estoy practicando con algunos colores, a ver cuál me sienta mejor…

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Sobre el café y otras soluciones para el cerebro

23 04 2008

Hace tiempo leí en las noticias de la BBC que el café era bueno no sólo para erradicar ese molesto sueño que nos “invade” por las mañanas, sino que nos protegía de ciertos tipos de demencia. En principio parece que ya la noticia suena un poco fantasiosa, pero al parecer la cafeína reduce los niveles de colesterol y previene, así, de los efectos que éste tiene en el organismo, y que puede desembocar en ciertos trastornos cerebrales como es el caso del Alzheimer, ese alemán al que muchos temen porque con tan sólo tocarte, te olvidas hasta de si llevas los calzoncillos puestos al derecho o al revés.

El estudio fue realizado por un equipo de científicos pertenecientes a la Universidad de Dakota del Norte (no entiendo el motivo por el que todos los estudios se hacen en lugares poco localizables, es decir, que podían remitir a un estudio de Wishpherer City y sonaría igual de convincente. Pero daremos la información como cierta y contrastada…). Tras las investigaciones se concluyó que la dosis recomendable de cafeína es la que habitualmente se toma a lo largo del día al ingerir café, y con ella ya tendríamos asegurada una regulación más que suficiente contra lo que se denomina como “barrera hematoencefálica” o BHE, que es la causante de que el cerebro se encuentre protegido permanentemente ante agentes malignos, permitiendo el paso al oxígeno y demás necesidades de nuestro “procesador”. Pues si no tomásemos café, el colesterol debilitaría esta barrera, provocando que más de un “intruso” se nos cuele hasta la cocina… y después ¡a ver quien lo saca de allí!

En resumen, resulta que el café es mejor de lo que se pensaba, aunque ahora viene la segunda parte del problema: hace poco leí la experiencia (perdonad pero no recuerdo dónde lo vi) de un joven que elogiaba su idea de dejar el café. Según sus propias palabras, al cabo de un tiempo, la dependencia a la cafeína se había anulado por completo, por lo que podía dormir mejor, respirar mejor, mejor ritmo cardíaco… en fin, que es como si el café se lo hubiera fumado durante toda su vida en lugar de beberlo.

Ante una y otra prueba sólo queda hacer lo de siempre, hacer caso a nosotros mismos. Mi humilde consejo es que, en vez de un café, os podéis comer una manzana, que “despierta” más que el café (científicamente probado) y si aún dudáis, os tomáis un par de cervecitas al día, que también protegen del Alzheimer por lo mismo que el café, aunque está más rica…

Me parece a mi que el negocio está más que claro: nada de montar una cafetería, plantar unos manzanos o cultivar cebada en las macetas de casa… mejor que eso es vender ¡cerveza de manzana! Vale, pierde el saborcillo de la cerveza, pero… que me parece a mi que os hacéis ricos, poco os va a importar que cuando seáis mayores os pueda acabar afectando el Alzheimer…





La Ciencia descubre o recicla…

21 04 2008

Acabo de leer un artículo bastante curioso sobre una operación de un tumor alojado en el abdomen de una mujer y que le diagnosticaron como inoperable por su inaccesibilidad, aunque al final encontró un valiente equipo médico que se lió la manta a la cabeza y consiguió una operación en la que extrajeron estómago, bazo, páncreas, hígado e intestinos, operar el tumr y volver a “montar el mecano”… y todo en tan sólo 15 horas.

Esta noticia “engancha” directamente con el deseo que tenía de escribir algún que otro artículo sobre milagros de la medicina. No me refiero a crecepelos y demás “pseudospotingues” que sólo hacen engordar los fondos de esos inventores que rozan más el teletienda de las 3 de la mañana que la Ciencia en sí. No dudo de la veracidad de algunos de estos medicamentos, pero es más probable que no están lo completamente desarrollados como para su comercialización. Sería más lógico estudiar y potenciar los efectos para que las medicinas curen y no sólo mitiguen los síntomas.

No comprendo cómo, a día de hoy, no exista un medicamento, natural o sintetizado, que cure algo tan simple como la gripe. En realidad, lo que hacen las medicinas es reducir los síntomas, pero tiene que ser nuestro cuerpo el que se encargue de acabar con el invasor. Como mucho, lo que la Ciencia hace es aportar cantidades ínfimas de la enfermedad, pero muy debilitados, para que el cuerpo genere anticuerpos. Y yo me pregunto… ¿no es más lógico pensar en una solución sin confiar en el cuerpo solamente? De acuerdo que la Naturaleza es asombrosa y mucho más efectiva de lo que puede serlo una medicina pero… ¿qué pasa si surgiese un nuevo tipo de enfermedad de la que el cuerpo no tuviese anticuerpos? Seguramente que mucha reducción de síntoma pero al final nos pasa lo que viene en los prospectos de los medicamentos, es decir, vómitos, somnolencia, sequedad bucal, reacciones adversas a nivel alérgico, diarreas, erupciones en la piel… o sea que terminamos hechos un asquito.

Por eso, cada vez me sorprende más algunos avances de la Ciencia que, para mí no son tal. Ejemplos de esto están por todas partes, tan sólo debemos mirar con ojos críticos y atemporales. Por ejemplo ¿nadie se ha planteado que el diseño básico de platos, vasos, cubiertos, etc. sigue siendo el mismo desde hace milenios? De acuerdo que son útiles, pero eso no quita con el hecho de que existan otras formas de conseguir que el alimento llegue a nuestra boca. Así, a menudo encontramos un extraño pelapatatas, cortapizzas o similares que, recelosos de su resultado, lo abandonamos en la misma estantería donde lo descubrimos. Pues ese pelapatatas representa el espíritu que quiero resaltar.

Pero no es sólo la comida, sino en la anticuada idea de poner cristales a nuestros ojos para cambiar nuestra vista en lugar de soluciones quirúrgicas más avanzadas, tener un lavabo que sigue pareciendo una palangana en el cuarto de baño en lugar de desarrollar duchas de arena (por ejemplo) que ahorren agua, o que un coche puede llevarnos casi automáticamente al lugar donde deseemos pero sigamos confiando dos toneladas de vehículo y nuestras propias vidas a cuatro pedacitos de goma en lugar de sistemas basados en electromagnetismo u otros métodos más estables.

Todo esto puede resultar demasiado rebuscado, pero queda claro que, aunque seamos capaces de viajar a otros planetas, todavía nos resulta imposible construir un traductor de cualquier lengua que actúe en tiempo real y de forma automática.

A lo mejor, cuando vemos esas imágenes del mundo inspiradas en la filosofía Steampunk de la que es buen reflejo cualquier máquina al estilo de Jim West.





Tomarse 250 pastillas al día puede hacer que vivamos eternamente…

2 04 2008

Raymond KurzweilPara casi todo el mundo, el hecho de tomar un medicamento es casi algo rutinario, carente de sentido y emoción más allá de encontrar la cura para su mal. Cierto es que hay muchos tipos de medicamentos, más de los que podemos imaginar, pero también son muchas las enfermedades, dolores y quejas variadas de las que los humanos somos propensos, unas veces por motivos ajenos a nosotros (es decir, que enfermamos y punto), otras por somatizar algunos problemas (en general de origen psicológico) y otras veces simplemente porque sí (ahí ya que cada uno se lo tome como hipocondría, ganas de llamar la atención, tener más aprensión que Flanders en medio de una secta…).

Sea como fuere, lo que queda claro es que tenemos que saber que la medicina nos ha curado desde siempre, no porque seamos más listos que los ratones coloraos y hayamos descubierto nada nuevo, sino porque lo único que hemos hecho es preparar a nuestro antojo aquellas sustancias que la naturaleza o, incluso nuestro propio cuerpo, fabrica. La corteza de sauce se usa desde tiempos inmemoriales por algunas tribus amazónicas para curar dolores tanto musculares como cefaleas por contener una variante del ácido acetil salicílico (aquello que, curiosamente, es el componente básico de la aspirina)… y eso sólo es un ejemplo de que la naturaleza siempre nos ofrece solúción para todo, incluso aunque no lo sepamos todavía. Puede que la cura contra el SIDA, por ejemplo, se encuentre en el líquido que segrega una serpiente del desierto del Gobi, aunque si no sabemos qué ni dónde buscar, difícilmente podemos encontrar esa cura. Pero tiempo al tiempo.

En contraposición a esa visión que interpreta el mundo desde un punto donde se mezcla la alquimia y el druidismo, la Ciencia experimental está realizando verdaderos avances que ponene de manifiesto que, dentro de muy poco tiempo podremos disfrutar de una salud verdaderamente de hierro. Pero tal afirmación no es verdaderamente sorprendente, sino que ya hay personas que intentan burlar a la muerte hasta que ese día llegue.

De todos es conocida la historia (aparentemente falsa) de la criogenización de la cabeza de Walt Disney como emblema de “forzar la máquina” un poco más de lo aparentemente posible. Aún así, este tipo de actividades no dejan de ser meras especulaciones por parte de quienes lo practican, y se convierte en más un acto de fe que otra cosa, pero lo que traemos a continuación parece que va mucho más allá y puede, sólo puede, que resulte.

Se trata del experimento de Raymond Kurzweil, el cual a sus 60 años se toma un total de 250 pastillas, pero no por estar aquejado de alguna enfermedad, sino para llegar con la suficiente salud al año 2029. La elección de esa fecha como meta de su esfuerzo no es otra que el bueno de Ray cree que a esas alturas de la película, la humanidad habrá avanzado tanto en investigación científica que podrá transferir su conciencia a un ordenador, con lo que se convertiría automáticamente en un ser inmortal, aunque no falta el que interviene en el dilema ético que conlleva este concepto de inmortalidad y simplemente si la vida de esa forma puede considerarse como tal.

Aparte de discusiones filosóficas, hay que aclarar que este vaticinio no lo ha realizado a la ligera, sino examinando muchos factores que confluyen para crear un ambiente propicio para que esto ocurra. Pero más sorprendente aún es que Kurzweil lleva años profetizando hechos increíbles que, sorprendentemente, han sucedido en los plazos indicados por él. De hecho, más que por su nombre se le conoce por el divertido apodo de “CyberNostradamus”, pero también es importante señalar que es músico, inventor, tecnólogo, experto en Inteligencia Artificial, creador del primer sistema OCR (en los años 70). La lista no acaba aquí, pero sirva de muestra que en el 2002 obtuvo su reconocimiento en el “Salón de la Fama de la Invención”, además de haber recibido un total de ¡8 títulos de doctor honoris causa!

Esperemos que esté en lo cierto y este gran científico llegue a su meta adecuadamente. Si es así, si dentro de apenas 20 años la humanidad llega a ese punto de inflexión, puede que hayamos dado un mazazo a la propia naturaleza… pero, tal y como se dijo en una famosa película “la Naturaleza siempre se abre camino” o, lo que es lo mismo, ¿estamos preparados para jugar a ser Dios?