REDIRECCIONANDO EL CONOCIMIENTO

9 12 2008

Para todos los que siguen el sotano del conocimiento, hoy tenemos la noticia de que, por fin, se ha abierto un nuevo espacio que tendrá todo el pasado, presente y un nuevo futuro de este blog. Como no podría ser de otra manera, se llama “El Sótano del Conocimiento” (http://www.elsotanodelconocimiento.es).

Esperamos que sea del agrado de los seguidores de este espacio de reflexión, curiosidades, humor, frikadas y, sobre todo, conocimiento.





El caballero del aire

24 03 2008

DR-1En los albores de la aviación, cuando las guerras aún se libraban a caballo y espada, la aparición de las nuevas máquinas voladoras pronto hizo que se incorporasen éstas a las filas de los ejércitos. El avión facilitaba tener un ojo remoto allí donde era necesario, al igual que realizar incursiones detrás de las filas enemigas de una forma más rápida y efectiva que por medio de tropas terrestres. A principios del siglo XX, cuando hacía tan sólo unos pocos años que se había logrado que un avión como tal alzara el vuelo por sí mismo, el estallido de la I Guerra Mundial favoreció una rápida evolución de la aeronáutica debido a la necesidad de dotar al ejército de una máquina de guerra superior a la del contrincante.

 

Pero lejos de hablar de estos aviones, queremos dedicar unas líneas a sus pilotos. Estos hombres vieron en la naciente aeronáutica una forma de demostrar su valía y coraje mucho más allá de lo que permitía un caballo o un rifle. Así, muchos jinetes se pusieron a los mandos de esos caballos alados que conferían un aire de distinción y nobleza por la sociedad de la época. Pero lo más importante de estos pilotos no era que fueran considerados héroes o que poseyeran un coraje especial, sino que en sus corazones se albergaban unos valores que los hacía diferentes. Así, el honor era una de las máximas de estos guerreros, quienes en vuelo luchaban con fiereza pero, ante una avería del contrincante, dejaba que fuera la suerte quien decidiera el destino del enemigo. Por ejemplo, el código de los pilotos veía con deshonor el que un piloto sobrevolara a otro derribado para dispararle mientras salía de su accidentada máquina por su propio pie. Lo único viable era aterrizar y retarse en duelo, equilibrando las fuerzas de nuevo. Hay que considerar esto de forma que el fin era el derribo y no la aniquilación del piloto, si bien la mayoría de ocasiones ambos conceptos se hallaban unidos por razones obvias.

 

Por otro lado, los aviones guardaban su verdadera esencia y la aerodinámica jugaba un papel principal en el resultado del combate aéreo. En aquella época, las aeronaves carecían de misiles, radares y demás elementos actuales, sino que el volar significaba que era el propio piloto el que debía fundirse con su montura, como si las alas fueran una extensión de sus extremidades. El vuelo se realizaba de forma visual, a través de referencias como ríos, carreteras, montañas… cualquier pliegue del terreno era válido para guiar al aeronauta. Y, al igual que los antiguos navegantes, el sol y las estrellas formaban un mapa en el cielo al que seguir. Había que tener en cuenta las corrientes de aire, tormentas y cualquier inclemencia por pequeña que fuera porque una ligera brisa podía ser la causante del descontrol del avión.

 

Se me antoja preciosa la estampa de un solitario avión de reconocimiento en medio de la noche, en el que sólo se encuentran máquina y hombre, guiándose por las estrellas y con el ruido de motor acompañando los latidos de su corazón mientras el aire le acaricia la cara.

 

En la actualidad, ese tipo de vuelo se ha relegado a los denominados “ultraligeros”, los cuales se consideran sólo como una forma de recreo más, ya que la aviación “real” utiliza toda suerte de aparatos que facilitan un vuelo adecuado en todo momento. Como es normal, es lógico pensar que la tecnología ayude a la aeronáutica, pero parece como si volar fuera menos real, como si se tratase de una película en la que el piloto es un mero espectador que sólo alcanza a rozar con los dedos la grandiosidad del vuelo. Cierto es que hace falta un mínimo de tecnología para el vuelo: los motores son tecnología, la construcción y entelado de las estructuras son tecnología… pero aún así, hay que sucumbir a estos pequeños toques si queremos sentir lo que aquellos caballeros del aire sentían hace ya más de 100 años en los que, ya fueras de uno u otro bando, la guerra se dejaba a un lado para mostrar la caballerosidad en un duelo alado en el que la astucia, el honor y el valor era lo único que importaba.





Parapentes fúnebres

18 03 2008

ParamotorSiempre me he resistido a poner noticias directamente en este espacio, pero es que la que nos ocupa tiene demasiada “chicha” como para dejarlo pasar. Se trata de dos chicos, pilotos de parapente (dato importante) que han puesto en marcha una iniciativa bastante curiosa: un servicio de esparcido de cenizas al aire desde el aire.

Ya no tenemos excusa para no desear que nuestras cenizas descansen allá donde queramos o, simplemente, donde las lleve el viento, nunca mejor dicho. Lo que nadie ha pensado es que habrá que mirar un poco hacia abajo antes de lanzar esa “bomba”, porque no creo que sea muy agradable que te caiga un par de kilitos de ceniza en la cabeza mientras das un paseo por el campo, y eso sin que te digan que el polvo que te acaba de caer se llama Romualdo y murió de un ataque al corazón la semana pasada… a poco que seamos aprensivos, hay más de uno que seguro que estará una semana pensando si inhaló un poco de Romualdo. Incluso podríamos decir que si tragamos ese polvillo, se puede considerar un acto de canibalismo, aunque en vez de chuleta de pollo, la “ración” tiene que saber a Ducados.

También hay que mencionar el trabajito de los pilotos, que no deja de ser bonito en el sentido romántico de la palabra, yo no digo que no, pero y eso de…“¿tú en qué trabajas? ¿Yo? Tiro cenizas de muertos al aire mientras vuelo. A mí me sigue sonando un pelín raro. Y habrá que ver también la broma del arrojo de cenizas, porque la demanda del servicio no debe ser muy elevada, así que amortizar la empresa a base de cenicitas… Ya, ya sé que es la última voluntad, hay que respetarla, no tiene precio y todo eso… pero vamos, que algunos moribundos parece que escogen adrede cosas raras para que los “que quedan” no se aburran mientras cumplen la última voluntad.

Lo que queda claro es que a partir de ahora, aunque el sol nos pegue collejas durante un paseo por el campo, lo mejor es llevarse un paraguas, y no precisamente para protegerse de la lluvia, sino de Romualdo…





¿Por qué en los aviones de pasajeros no hay paracaídas?

26 11 2007

Paracaidas

Si vamos en un avión y hay una avería, por mucha mascarilla y chaleco salvavidas que usemos, lo cierto es que una caída desde algunos kilómetros de altura, la velocidad Terminal de un cuerpo humano en posición horizontal, con las extremidades extendidas es de aproximadamente 300 Km/h. Así que desde muy alto o muy bajo, no cabe duda que algún rasguño nos vamos a hacer. Se podría pensar en usar un paracaídas, pero ahora veremos el porqué de no hacerlo:

Una persona sin experiencia, no podría colocarse el arnés del paracaídas de forma correcta y con seguridad.  Esta operación es lenta y complicada, por eso los pilotos militares se colocan el paracaídas en tierra.  El espacio del interior del avión no es en absoluto suficiente para colocárselo.

¿Dispondríamos del tiempo suficiente desde la primera señal de peligro hasta el “impacto” para ponernos todos el paracaídas y saltar?

Cuando el avión está presurizado, para poder abrir las puertas, hay que despresurizarlo primero, al hacerlo, dada la altura a la que se vuela, una persona normal se desmayaría en menos de 30 segundos, a causa de la falta de oxigeno, sin contar que la temperatura a esa altura puede rondar los -60 ºC, lo que además provocaría una niebla blanca a causa de la condensación de la humedad que quedara en cabina. ¿Quien puede mantener la calma en una situación así?

Para poder respirar, mientras se avanza hacia la puerta para saltar, los pasajeros tendríamos que caminar ordenadamente por el pasillo cambiando de mascarilla de oxigeno (esas que caen sobre nuestras cabezas) según se avanza.

Además de todo esto, tan sólo hay que pensar una cosa: al igual que resulta absurdo tener una balsa salvavidas para los vuelos dentro del territorio nacional (a menos que caigamos en medio de un lago), tampoco resulta muy práctico un paracaídas en alta mar.

Cada cual puede hacer lo que quiera, así que si alguien pretende, a pesar de todo lo anterior, hacer un vuelecito en paracaídas, que se lleve el suyo propio y lo facture como equipaje de mano… aunque no sé cuántas explicaciones tendrá que dar al pasar por los rayos-x,





Un casco que permite ver al piloto a través del avión como si fuese invisible

21 11 2007

Casco de invisibilidadHoy traemos una de esas noticias que nos ha impactado, aun sin ser nada del otro mundo. Está claro que la realidad supera siempre a la ficción. Hace pocos años, la película “Firefox” mostraba un Clint Eastwood que tenía que pilotar un avión pensando en ruso, debido a que los controles se manejaban con el pensamiento. Hace poco el mundo de la tecnología se sobresaltó con la puesta de largo de un ambicioso proyecto que consigue eso mismo, aunque no se voló ningún avión… tan sólo un superordenador… ahí es nada.

Con esto no queremos decir sino que a veces sólo hay que esperar que la tecnología llegue hasta donde tiene que llegar para que eso que antes era imaginación se convierta en absoluta realidad. En aeromodelismo, la única sensación que se echaba en falta era la de ir montado realmente en el avión, ver lo que se ve dentro de la cabina, controlar como si fuéramos un piloto de verdad que va montado dentro de esos modelos a escala. Y digo “echaba” porque eso ya se ha conseguido a través de un sistema que recoge los movimientos de la cabeza del piloto (controlando el avión desde tierra) por medio de unos sensores y giróscopos, y los traduce a una cámara que va instalada a bordo del modelo. Esa cámara trasmite en tiempo real a unas gafas que el piloto lleva colocadas, con lo que se cierra el circuito y se posee el sensación de volar, con los movimientos naturales de cabeza cuando se observa a través de la cabina.

Y ese mismo principio el que van a aplicar a los cazas F-35 Joint Strike Fighter, que dispondrán de varias cámaras dispuestas alrededor del avión, enviando la imagen de 360º x 360º, es decir, la totalidad del espacio circundante, al casco del piloto.

El proyecto está en sus últimas fases, pero si queremos una muestra de algo parecido, tan sólo hay que ver alguno de los vídeos existentes en la red sobre aeromodelismo controlado con realidad virtual.





Va de aviones…

3 09 2007

Flyer

Desde que los hermanos Wright alzaran el vuelo con su rudimentario avión en 1903, han pasado muchas cosas. Los logros obtenidos por la aeronáutica se hicieron patentes tan sólo unos años después, con la repercusión que tuvo en la 1ª Guerra Mundial. Así, tras este breve período, la aviación tomó impulso y desde entonces no ha parado. Es justo en la 2ª Guerra Mundial cuando se empiezan a hacer pruebas serias de aviones a reacción, también motivadas por el desarrollo de la guerra, evidentemente. De hecho, muchos diseños actuales están basados en aviones de esa época. A modo de ejemplo, el diseño del actual Phantom-F4, todavía en servicio en algunos países, data del año 1947. Las prestaciones son cada vez mayores, los logros más notorios, los avances permiten mayor potencia, distancia… incluso superar la barrera del sonido y salir al espacio exterior.

 

Maniobra de locos

No es de extrañar tan meteórica carrera, ya que el ser humano desde siempre ha ansiado volar, y ha visto en las aeronaves la forma de llevar su sueño a la realidad y saborear de primera mano las mieles de la velocidad, la altura… los cielos.

El peldaño de los viajes espaciales ya se ha subido… sólo hay que seguir subiendo, peldaño a peldaño, esa escalera que parece no tener fin. Como apunte sólo una cuestión: dentro de unos pocos años caduca la aeronavegabilidad de los transbordadores espaciales… ¿Qué nuevos diseños y prestaciones estarán aún dormidos en cajones y mentes de ingenieros aeronáuticos? Sólo el tiempo lo podrá decir. Lo que está claro es que el sueño de volar del hombre se ha cumplido, y con creces.

Columbia despegando