Acabo de leer un artículo bastante curioso sobre una operación de un tumor alojado en el abdomen de una mujer y que le diagnosticaron como inoperable por su inaccesibilidad, aunque al final encontró un valiente equipo médico que se lió la manta a la cabeza y consiguió una operación en la que extrajeron estómago, bazo, páncreas, hígado e intestinos, operar el tumr y volver a “montar el mecano”… y todo en tan sólo 15 horas.
Esta noticia “engancha” directamente con el deseo que tenía de escribir algún que otro artículo sobre milagros de la medicina. No me refiero a crecepelos y demás “pseudospotingues” que sólo hacen engordar los fondos de esos inventores que rozan más el teletienda de las 3 de la mañana que la Ciencia en sí. No dudo de la veracidad de algunos de estos medicamentos, pero es más probable que no están lo completamente desarrollados como para su comercialización. Sería más lógico estudiar y potenciar los efectos para que las medicinas curen y no sólo mitiguen los síntomas.
No comprendo cómo, a día de hoy, no exista un medicamento, natural o sintetizado, que cure algo tan simple como la gripe. En realidad, lo que hacen las medicinas es reducir los síntomas, pero tiene que ser nuestro cuerpo el que se encargue de acabar con el invasor. Como mucho, lo que la Ciencia hace es aportar cantidades ínfimas de la enfermedad, pero muy debilitados, para que el cuerpo genere anticuerpos. Y yo me pregunto… ¿no es más lógico pensar en una solución sin confiar en el cuerpo solamente? De acuerdo que la Naturaleza es asombrosa y mucho más efectiva de lo que puede serlo una medicina pero… ¿qué pasa si surgiese un nuevo tipo de enfermedad de la que el cuerpo no tuviese anticuerpos? Seguramente que mucha reducción de síntoma pero al final nos pasa lo que viene en los prospectos de los medicamentos, es decir, vómitos, somnolencia, sequedad bucal, reacciones adversas a nivel alérgico, diarreas, erupciones en la piel… o sea que terminamos hechos un asquito.
Por eso, cada vez me sorprende más algunos avances de la Ciencia que, para mí no son tal. Ejemplos de esto están por todas partes, tan sólo debemos mirar con ojos críticos y atemporales. Por ejemplo ¿nadie se ha planteado que el diseño básico de platos, vasos, cubiertos, etc. sigue siendo el mismo desde hace milenios? De acuerdo que son útiles, pero eso no quita con el hecho de que existan otras formas de conseguir que el alimento llegue a nuestra boca. Así, a menudo encontramos un extraño pelapatatas, cortapizzas o similares que, recelosos de su resultado, lo abandonamos en la misma estantería donde lo descubrimos. Pues ese pelapatatas representa el espíritu que quiero resaltar.
Pero no es sólo la comida, sino en la anticuada idea de poner cristales a nuestros ojos para cambiar nuestra vista en lugar de soluciones quirúrgicas más avanzadas, tener un lavabo que sigue pareciendo una palangana en el cuarto de baño en lugar de desarrollar duchas de arena (por ejemplo) que ahorren agua, o que un coche puede llevarnos casi automáticamente al lugar donde deseemos pero sigamos confiando dos toneladas de vehículo y nuestras propias vidas a cuatro pedacitos de goma en lugar de sistemas basados en electromagnetismo u otros métodos más estables.
Todo esto puede resultar demasiado rebuscado, pero queda claro que, aunque seamos capaces de viajar a otros planetas, todavía nos resulta imposible construir un traductor de cualquier lengua que actúe en tiempo real y de forma automática.
A lo mejor, cuando vemos esas imágenes del mundo inspiradas en la filosofía Steampunk de la que es buen reflejo cualquier máquina al estilo de Jim West.