REDIRECCIONANDO EL CONOCIMIENTO

9 12 2008

Para todos los que siguen el sotano del conocimiento, hoy tenemos la noticia de que, por fin, se ha abierto un nuevo espacio que tendrá todo el pasado, presente y un nuevo futuro de este blog. Como no podría ser de otra manera, se llama “El Sótano del Conocimiento” (http://www.elsotanodelconocimiento.es).

Esperamos que sea del agrado de los seguidores de este espacio de reflexión, curiosidades, humor, frikadas y, sobre todo, conocimiento.





Cuando el aburrimiento acecha… nace el ingenio

18 05 2008

Compañeros de trabajo Frikis los hay, pero cuando además tienen demasiado tiempo libre, los resultados pueden ser muy graciosos.

Hemos encontrado esta “bromilla” que han gastado en una oficina a un inocente trabajador que, estamos seguros de ello, ha tenido algún que otro problemilla para hacer su trabajo con dignidad. Traduciendo: que los informes que preparó durante toda la mañana los escribió en chino mandarín… y eso que no sabe ese idioma. Y si no os lo creéis, mirad esta foto… habla por sí sola.

 

Y por si fuera poco, si ponéis un poco de más atención, seguro que encontráis algún significado en esa sopa de letras…

Mas fotos del teclado  Flickr





Las teorías más absurdas… o no tanto

11 05 2008

Seguro que si pudiésemos escuchar con atención todas las conversaciones que se generan en bares a la sombra de una cervecita, podríamos esbozar la obra maestra de las conspiraciones. No es efecto del alcohol, ni siquiera de que estemos a gusto charlando tranquilamente sobre la primera tontería que se nos venga a la mente, nada de eso: parece que el culpable es el propio bar. Antes de empezar con la lista de teorías que podríamos obtener de los bares, creemos imprescindible aclarar la teoría en sí que daría fruto al resto.

Así pues, los bares serían sólo una tapadera impuesta por el Gobierno (si es de Estados Unidos, mejor que mejor) para saber el estado de la sociedad y tomar las acciones necesarias sin que ésta se llegue a dar cuenta siquiera. Así, el dinero que se saca de las consumiciones sólo serviría para subvencionar todo aquello que el gobierno quisiese realizar pero no pudiese llevar a cabo con dinero “público”. De esta forma, se tomaría parte de las ganancias de los bares, pubs, discotecas y similares… Parece absurdo pero esto es algo que está en nuestro inconsciente: sólo pensad ¿cómo es que cada vez que se acerca un camarero, aunque estemos hablando la chorrada más grande del munod, nos callamos? Pues porque son espías satelitales que van de mesa en mesa a ver si captan algún dato interesante y para reponer los micrófonos escondidos dentro de los servilleteros. ¿Por qué iban a poner unas servilletas que no limpian porque parecen folios si no fuera porque quieren que la gente no las coja y así salvaguardar el secreto microfonil? Así que, la próxima vez que toméis una cerveza con vuestros amigos… cuidado con lo que decís, os pueden estar espiando.

Desde este espacio queremos dar a conocer algunas de estas teorías que, sin duda, pueden tener algo más de cierto de lo que parece a simple vista… estad atentos, la verdad está ahí fuera, a la sombra de una cerveza:

  • Los peones del ajedrez son chupetes, duros, pero chupetes: por eso los niños se meten todo en la boca, porque hacen formas parecidas a chupetes para probar nuevos productos, es decir, estudios de mercado y punto.
  • La caja rápida a veces no es la más rápida: es una variante de cualquier cola en la que nos encontremos. También es válido en los atascos con varios carriles.
  • El 90% de la gente que estudia psicología y el 95% de gente que estudia filosofía están como cencerros: dicho porcentaje sube hasta el 100% en caso de que el estudiante termine como profesor, ya que hay que sumar el factor enseñanza en el nivel de cencerrerismo.
  • Alguien feo y pobre tiene un 99% de posibilidades de seguir explotando ambas facetas: sobran los comentarios. Como mucho, lo que le puede pasar es que le toque la lotería y se someta a cirugía plástica, pero lo normal es que, como mucho, le cague una paloma y le tape un poco la cara.
  • Si en el WC de un bar hay papel higiénico, en la puerta no hay pestillo o la luz dura 5 segundos y el interruptor se halla fuera de tu alcance: esto entronca con la teoría que exponíamos, es decir, que el gobierno controla el papel higiénico para tener controlados también los baños, porque se llegó a la conclusión que un camarero pasando con la bandeja cada 5 minutos por el servicio era demasiado sospechoso…
  • Para que un autobús llegue a tu parada cuanto antes, sólo tienes que encenderte un cigarrillo: puede ser que exista un sistema de reconocimiento de calor en las paradas de autobús y por eso lleguen justo en ese momento… seguiremos investigando este hecho.
  • Si te tiras un pedo silencioso y mortal en el ascensor, hay alguien esperando para entrar cuando sales tú: lo bueno es que, si no lo conoces, sólo puedes dejarte llevar y sonreír porque… el que se lo va a comer es el otro, y seguro que a él se le monta otra persona en el ascensor y creerá que es él el dueño de la “corriente de cloaca”.
  • La altura de un espectador en un concierto es inversamente proporcional a la de la persona que está justo delante de ti: esto podría controlarse por el gobierno con una reorganización de los asientos. Puede que controlen lo que cada uno puede o no ver en el cine, seguro que a partir de una lista de lo aprendido sobre la ideología de cada uno a través de los bares.
  • Si le ponemos una pantallita a cualquier cosa, ya parece mejor: da lo mismo que sea sombrero, un lápiz o unos zapatos (utilidad de pantalla casi nula)… las pantallas siempre son “alta tecnología”.




Descanso en un partido de la Universidad… la sombra del friki es alargada

8 05 2008

Este video va dedicado a todos aquellos gamers, locos variados y demás seguidores de algún movimiento que se pueda considerar de corte friki. Se trata de uno de los típicos espectáculos que se hacen en los descansos de los partidos en Estados Unidos. Lo lógico sería ver alguna carroza, unos bailes basados en alguna coreografía acrobática o una canción interpretada por el cantante del momento, pero en este tipo de eventos siempre hay alguno del equipo organizador que se deja llevar por su espíritu friki, aunque pocas veces se le deja opinar demasiado. Aunque parece que en esta ocasión, este personaje ha amordazado al resto de los creativos, obligándoles a respaldar su idea. ¿El resultado? Mejor verlo, aunque seguro que cualquier seguidor de Mario, Tetris, Zelda y algunas otras joyas del universo del videojuego disfrutarán de lo lindo.





Ahora Don Quijote no podrá alcanzar los molinos porque… estarán volando

7 05 2008

¿Qué pensaríais si os dijera que dentro de muy poco podemos tener turbinas para generar electricidad que sustituirían a los armatostes de los molinos de viento? En principio esto no tendría nada de raro, si no fuera por la particularidad de que estas turbinas ¡flotarían en el aire! La noticia ha saltado gracias a la empresa Magenn Power Inc, que lleva ya algún tiempo trabajando en sistemas parecidos a éste, aunque no con el éxito del MARS (Magenn Air Rotor System), que es como se llama el invento.

Las primeras pruebas se han realizado dentro de un hangar de la Marina de los USA, aunque si todo resulta como se espera, las pruebas en campo abierto no debieran demorarse mucho. Pero lo que seguramente se estará más de uno preguntando es cómo puede una turbina pesar menos que el aire ¿verdad? Muy sencillo: tan sólo hay que pensar en algo así como un globo/zeppelín que tiene en su interior una serie de aspas que se moverían por efecto del viento, generando electricidad, que se recogería por unos cables que llegarían hasta unos acumuladores y que, además, servirían para “amarrar” el conjunto y que no se fuese a la deriva.

Como es fácil pensar, sólo es necesario un equipo técnico y humano muy reducido para poner en orden de vuelo uno de estos aparatos, con lo que los costes se reducen infinitamente, por no hablar de que la operatividad es casi inmediata. Cualquier lugar que necesite de electricidad puede abastecerse rápidamente con este sistema. Pensemos en un lugar temporal donde es necesaria la electricidad pero que, por supuesto, no se puede construir un aerogenerador convencional y puede que no se puedan transportar grandes grupos electrógenos o baterías porque el terreno sea demasiado abrupto… la solución es soltar uno o varios de estos globitos y asunto arreglado.

Según las propias palabras de la compañía, las primeras turbinas tendrán unas dimensiones de 7.6 x 19,8 metros y serán capaces de producir hasta 10KW. Y eso sólo son las primeras, porque si imaginamos algunas mucho más grandes colocadas en lugares donde el viento sea constante y fuerte, las posibilidades se disparan de forma increíble.

Habrá que esperar al menos hasta el año que viene para ver volar uno de estos ingenios, aunque si alguien quiere ir probando, puede hacerse de un globo de helio y ponerle una hélice que mueva un motorcito eléctrico… quizás sea la solución en la búsqueda de energías renovables.





El porqué de los ojos rojos en las fotos: no es posesión, tranquilos…

24 04 2008

Este fenómeno es habitual desde que se inventaron las películas fotográficas a color. Todos hemos sufrido alguna vez eso de hartarnos de hacer fotos para que luego salgamos en todas con una cara que parece la de poseído. Da igual que estemos al sol, dentro de casa o comprando calabacines, el caso es que nuestro ojitos se transforman en los de un demonio. A veces resulta molesto, es cierto, pero hay que reconocer que en ocasiones, esos ojitos rojos vienen perfectos para dar el “toque” que les falta a las fotos.

Si hubiéramos preguntado en la Edad Media del efecto de los ojos rojos en las fotos, seguramente nos vendrían con eso de que las fotos capturan el alma (creencia que todavía mucha gente sostiene, sobre todo en algunas tribus africanas o seguidores de la religión vudú). Pero en realidad, tiene una explicación mucho más “terrenal”: cuando se toma una fotografía, las pupilas que recibe la luz se expanden de forma muy rápida y acusada, por lo que ésta se refleja en lo que puede… la retina. Y como la retina tiene infinidad de vasos sanguíneos, el color que se devuelve es un rojo intenso.

Lo normal es que, con las técnicas actuales, esto no tenga mayor inconveniente, ya que unos retoquitos de tipo Photoshop hacen maravillas.

De todas formas, yo creo que una solución puede ser la de ponernos algún tipo de protección para que eso no ocurra. No hablo de lentillas, porque el efecto final será el mismo (porque la luz pasa a través de la lentilla y refleja el rojo de igual manera), así que o bien nos ponemos chinchetas en los ojos o nos quemamos las venas de las retinas… aunque creo que nadie pase por eso, porque me da la ligera impresión de que tiene que doler un pelín. Pero… ¿es que no hay solución? Claro que sí. La rápida y más sencilla es no hacernos la foto, aunque a veces resulta inviable. Otra solución puede ser ponernos gafas de sol, pero corremos el riesgo de que cuando nos hagan algunas fotos, terminemos con el apodo de Steve Wonder… y no queremos aprender a tocar el piano a estas alturas de la vida. Sólo nos queda una solución plausible: simular nuestros propios ojos. ¿Qué? ¿A qué me refiero? Muy sencillo. Se trata de pintarnos unos ojos en nuestros párpados, con lo que sólo tenemos que cerrar los ojos y tendremos una mirada perfecta en todas las instantáneas que nos hagan.

Además, esto tiene otras ventajas, porque puede dormir en clase o en el trabajo sin que nadie lo note (pero si sois de los que roncan, no os lo aconsejo por razones obvias). Con estos ojos, todo son ventajas… yo ya estoy practicando con algunos colores, a ver cuál me sienta mejor…





El arte del robo, robos con arte

10 04 2008

Siempre me han gustado las películas de robos de guante blanco. Cuando un ladrón se sirve de técnicas al más puro estilo de “Ocean´s Eleven”, “El Golpe” o “Nueve Reinas”, tienen toda mi admiración guardadita en el bolsillo. Lejos de hacer apología del robo, lo que sí nos interesa es la vertiente artística del mismo. En la Historia hay numerosos casos que son dignos de admiración por la elegancia, rapidez, dificultad o grandiosidad del robo.

No hablamos de hechos como el de aquel ladrón que, en el Puerto de Montevideo, robó todos los camarotes con los pasajeros durmiendo adentro, pero no gracias a su pericia silenciosa, sino a que los drogó a todos con un potente narcótico obtenido de un hongo. Esto no revela ningún mérito por parte del que “pide prestado de forma indefinida”, sino que tan sólo pone en práctica una serie de conocimientos que le sirven para llevarse todo lo que pillen por delante. Los casos a los que nos referimos son aquellos en los que la inteligencia son el arma más poderosa para el engaño, o bien cuando el robo es tan espectacular que no queda otra opción que quitarse el sobrero ante el malo.

Al hilo de esto, queremos reseñar un robo que tuvo lugar a finales del año pasado y que, por increíble que parezca, se hizo, y muy bien. Tuvo lugar en Hungría, donde un grupo de ladrones (al menos eso creen las autoridades, aunque de ser uno sólo sería aún más sorprendente) se dirigieron a una playa artificial cerca de Midzentas (la playa se colocó a orillas del río) para llevárselo todo: hamacas, sombrillas, tiendas, casetas de madera… pero no contentos con eso, también arramplaron con la arena.

Como es lógico, el invierno obligó a los responsables de la playa a que se cerrara por motivos obvios, aunque no sabemos lo que se tardó en completar el robo, puesto que creemos que no debe ser fácil llevarse 6000 metros cúbicos de arena.

La pregunta natural que surge es ¿para qué quieren una playa? Quizás fuera un encargo de algún ricachón que quiso una playa a miad de precio, pero habría que pensar que puede que el motivo se nos escape de las manos… puede que, simplemente, el robo sea el fruto de una absurda apuesta. Esta afirmación no es a la ligera, ya que todos conocemos alguna apuesta en la que se ha demostrado “valor”, “honor” o similares a través de apuestas estúpidas.

Éste es sólo un ejemplo de lo que somos capaces de hacer en algunas circunstancias, pero existen muchas otras que no son conocidas públicamente y merecerían serlo. Así pues, en un futuro no lejano puede que incluyamos una sección sobre estos robos donde lo de menos es el delito, sino que sólo importa “qué”, “cómo” y “cuándo”.





Tomarse 250 pastillas al día puede hacer que vivamos eternamente…

2 04 2008

Raymond KurzweilPara casi todo el mundo, el hecho de tomar un medicamento es casi algo rutinario, carente de sentido y emoción más allá de encontrar la cura para su mal. Cierto es que hay muchos tipos de medicamentos, más de los que podemos imaginar, pero también son muchas las enfermedades, dolores y quejas variadas de las que los humanos somos propensos, unas veces por motivos ajenos a nosotros (es decir, que enfermamos y punto), otras por somatizar algunos problemas (en general de origen psicológico) y otras veces simplemente porque sí (ahí ya que cada uno se lo tome como hipocondría, ganas de llamar la atención, tener más aprensión que Flanders en medio de una secta…).

Sea como fuere, lo que queda claro es que tenemos que saber que la medicina nos ha curado desde siempre, no porque seamos más listos que los ratones coloraos y hayamos descubierto nada nuevo, sino porque lo único que hemos hecho es preparar a nuestro antojo aquellas sustancias que la naturaleza o, incluso nuestro propio cuerpo, fabrica. La corteza de sauce se usa desde tiempos inmemoriales por algunas tribus amazónicas para curar dolores tanto musculares como cefaleas por contener una variante del ácido acetil salicílico (aquello que, curiosamente, es el componente básico de la aspirina)… y eso sólo es un ejemplo de que la naturaleza siempre nos ofrece solúción para todo, incluso aunque no lo sepamos todavía. Puede que la cura contra el SIDA, por ejemplo, se encuentre en el líquido que segrega una serpiente del desierto del Gobi, aunque si no sabemos qué ni dónde buscar, difícilmente podemos encontrar esa cura. Pero tiempo al tiempo.

En contraposición a esa visión que interpreta el mundo desde un punto donde se mezcla la alquimia y el druidismo, la Ciencia experimental está realizando verdaderos avances que ponene de manifiesto que, dentro de muy poco tiempo podremos disfrutar de una salud verdaderamente de hierro. Pero tal afirmación no es verdaderamente sorprendente, sino que ya hay personas que intentan burlar a la muerte hasta que ese día llegue.

De todos es conocida la historia (aparentemente falsa) de la criogenización de la cabeza de Walt Disney como emblema de “forzar la máquina” un poco más de lo aparentemente posible. Aún así, este tipo de actividades no dejan de ser meras especulaciones por parte de quienes lo practican, y se convierte en más un acto de fe que otra cosa, pero lo que traemos a continuación parece que va mucho más allá y puede, sólo puede, que resulte.

Se trata del experimento de Raymond Kurzweil, el cual a sus 60 años se toma un total de 250 pastillas, pero no por estar aquejado de alguna enfermedad, sino para llegar con la suficiente salud al año 2029. La elección de esa fecha como meta de su esfuerzo no es otra que el bueno de Ray cree que a esas alturas de la película, la humanidad habrá avanzado tanto en investigación científica que podrá transferir su conciencia a un ordenador, con lo que se convertiría automáticamente en un ser inmortal, aunque no falta el que interviene en el dilema ético que conlleva este concepto de inmortalidad y simplemente si la vida de esa forma puede considerarse como tal.

Aparte de discusiones filosóficas, hay que aclarar que este vaticinio no lo ha realizado a la ligera, sino examinando muchos factores que confluyen para crear un ambiente propicio para que esto ocurra. Pero más sorprendente aún es que Kurzweil lleva años profetizando hechos increíbles que, sorprendentemente, han sucedido en los plazos indicados por él. De hecho, más que por su nombre se le conoce por el divertido apodo de “CyberNostradamus”, pero también es importante señalar que es músico, inventor, tecnólogo, experto en Inteligencia Artificial, creador del primer sistema OCR (en los años 70). La lista no acaba aquí, pero sirva de muestra que en el 2002 obtuvo su reconocimiento en el “Salón de la Fama de la Invención”, además de haber recibido un total de ¡8 títulos de doctor honoris causa!

Esperemos que esté en lo cierto y este gran científico llegue a su meta adecuadamente. Si es así, si dentro de apenas 20 años la humanidad llega a ese punto de inflexión, puede que hayamos dado un mazazo a la propia naturaleza… pero, tal y como se dijo en una famosa película “la Naturaleza siempre se abre camino” o, lo que es lo mismo, ¿estamos preparados para jugar a ser Dios?





Creando ratones de la nada en tan sólo tres semanas: la historia de la Ciencia

26 03 2008

Hombre de VitruvioEn la actualidad, estamos acostumbrados a una Ciencia en la que todo está comprobado hasta la saciedad. Así, tan sólo hay que fijarse en que los experimentos que ahora se realizan no tienen nada que ver con los realizados en la actualidad. Pero con esto no nos referimos a que exista un mayor interés que antaño en resolver las dudas que se les presentan a los científicos, puesto que las ansias de saber de estos investigadores son atemporales.

Cuando en Mesopotamia se concluyó con éxito el primer prototipo de la rueda, a su creador seguramente le asaltaba la misma picazón que a Graham Bell cuando llamó a su ayudante a través del teléfono. Eso es lo bueno de la humanidad, que sus ansias de saber, si bien algún día pueden llevarle a su propia autodestrucción, también ha facilitado una evolución excepcional. Pero lejos de dejarnos llevar por el sentimiento romántico de los inventores, y dejando pendiente el tema para otra ocasión, nos centraremos en los experimentos científicos que se realizaban en otras épocas.  

Para ello, primero debemos señalar que el concepto de Ciencia (irremisiblemente unido al concepto de experimento) ha tenido dos etapas en la historia de la humanidad. Hasta la revolución tecnológica actual, imperaba lo que se conoce como “Little Science” o “Pequeña Ciencia”. Este concepto de Ciencia se caracterizaba por el hecho de que, en la mayoría de los casos, los investigadores no disponían de recursos para llevar a cabo sus trabajos. Podemos imaginar a los grandísimos genios de la antigüedad escondidos en lúgubres sótanos o apartadas cabañas en el bosque donde realizaban sus experimentos sobre Astrología, Medicina, Alquimia, Botánica… Es cierto que algunos recibían la bendición del mecenazgo, pero también hay que pensar que seguro existieron muchos otros que no tuvieron la misma suerte, perdiéndose un potencial inimaginable. 

Afortunadamente, en la actualidad vivimos en la era de la “Big Science” (Gran Ciencia), que se encuentra relacionada con la denominada ley del 80/20, la cual estipula que el 80% de los científicos que han vivido desde el principio de los tiempos pertenece a la actualidad (entendiendo ésta desde mediados del s. XX hasta nuestros días). La Gran Ciencia se caracteriza por la colaboración entre colegas, buen equipamiento, reconocimiento internacional del trabajo realizado, obtención de ayudas a la investigación… todo un lujo para aquellos alquimistas de la Edad Media. Como decíamos, el hecho de que un científico se encontrara inmerso dentro del contexto de “una u otra ciencia” llevó a experimentos que hoy se nos antojan inverosímiles. Pero hay que tener en cuenta que se carecía de muchos de los conocimientos actuales y que otros se presuponían como ciertos siendo completamente falsos.

Para ilustrar esto queremos referirnos al experimento del químico y médico flamenco de finales del siglo XVI Jan Baptista Van Helmont, que es considerado en la actualidad como el verdadero padre de la bioquímica. Aún con este impresionante currículo, no debemos olvidar que los hombres son hijos de su tiempo, y de ahí la acérrima defensa que llevó a cabo para demostrar la teoría de la generación espontánea, que propugnaba que cualquier ser vivo podía ser creado de la nada si se daban las condiciones favorables necesarias (un ejemplo muy utilizado para defender esta teoría son los llamados “gusanos de la carne”, que no son sino larvas de mosca que son depositados sin que tenga nada de espontáneo). Al parecer, se fijó en la aparición “espontánea” de ratones en los toneles que, en aquella época, formaban parte casi esencial de la mayoría de viviendas y comercios. Así, enunció una “eficaz” fórmula para obtener ratones a partir de un simple barril, y que consistía en colocar algún tipo de comida dentro del tonel y llenarlo con ropa sucia: con tan sólo esos elementos, al cabo de tres semanas, la generación espontánea de roedores estaba asegurada. 

No nos dejemos engañar por el aire infantil del enunciado, sino con la actitud de esos hombres con ansias de descubrir, buscar, superarse día a día en aras de la verdad. Eso es lo que hace a la Ciencia un concepto verdaderamente hermoso.





El caballero del aire

24 03 2008

DR-1En los albores de la aviación, cuando las guerras aún se libraban a caballo y espada, la aparición de las nuevas máquinas voladoras pronto hizo que se incorporasen éstas a las filas de los ejércitos. El avión facilitaba tener un ojo remoto allí donde era necesario, al igual que realizar incursiones detrás de las filas enemigas de una forma más rápida y efectiva que por medio de tropas terrestres. A principios del siglo XX, cuando hacía tan sólo unos pocos años que se había logrado que un avión como tal alzara el vuelo por sí mismo, el estallido de la I Guerra Mundial favoreció una rápida evolución de la aeronáutica debido a la necesidad de dotar al ejército de una máquina de guerra superior a la del contrincante.

 

Pero lejos de hablar de estos aviones, queremos dedicar unas líneas a sus pilotos. Estos hombres vieron en la naciente aeronáutica una forma de demostrar su valía y coraje mucho más allá de lo que permitía un caballo o un rifle. Así, muchos jinetes se pusieron a los mandos de esos caballos alados que conferían un aire de distinción y nobleza por la sociedad de la época. Pero lo más importante de estos pilotos no era que fueran considerados héroes o que poseyeran un coraje especial, sino que en sus corazones se albergaban unos valores que los hacía diferentes. Así, el honor era una de las máximas de estos guerreros, quienes en vuelo luchaban con fiereza pero, ante una avería del contrincante, dejaba que fuera la suerte quien decidiera el destino del enemigo. Por ejemplo, el código de los pilotos veía con deshonor el que un piloto sobrevolara a otro derribado para dispararle mientras salía de su accidentada máquina por su propio pie. Lo único viable era aterrizar y retarse en duelo, equilibrando las fuerzas de nuevo. Hay que considerar esto de forma que el fin era el derribo y no la aniquilación del piloto, si bien la mayoría de ocasiones ambos conceptos se hallaban unidos por razones obvias.

 

Por otro lado, los aviones guardaban su verdadera esencia y la aerodinámica jugaba un papel principal en el resultado del combate aéreo. En aquella época, las aeronaves carecían de misiles, radares y demás elementos actuales, sino que el volar significaba que era el propio piloto el que debía fundirse con su montura, como si las alas fueran una extensión de sus extremidades. El vuelo se realizaba de forma visual, a través de referencias como ríos, carreteras, montañas… cualquier pliegue del terreno era válido para guiar al aeronauta. Y, al igual que los antiguos navegantes, el sol y las estrellas formaban un mapa en el cielo al que seguir. Había que tener en cuenta las corrientes de aire, tormentas y cualquier inclemencia por pequeña que fuera porque una ligera brisa podía ser la causante del descontrol del avión.

 

Se me antoja preciosa la estampa de un solitario avión de reconocimiento en medio de la noche, en el que sólo se encuentran máquina y hombre, guiándose por las estrellas y con el ruido de motor acompañando los latidos de su corazón mientras el aire le acaricia la cara.

 

En la actualidad, ese tipo de vuelo se ha relegado a los denominados “ultraligeros”, los cuales se consideran sólo como una forma de recreo más, ya que la aviación “real” utiliza toda suerte de aparatos que facilitan un vuelo adecuado en todo momento. Como es normal, es lógico pensar que la tecnología ayude a la aeronáutica, pero parece como si volar fuera menos real, como si se tratase de una película en la que el piloto es un mero espectador que sólo alcanza a rozar con los dedos la grandiosidad del vuelo. Cierto es que hace falta un mínimo de tecnología para el vuelo: los motores son tecnología, la construcción y entelado de las estructuras son tecnología… pero aún así, hay que sucumbir a estos pequeños toques si queremos sentir lo que aquellos caballeros del aire sentían hace ya más de 100 años en los que, ya fueras de uno u otro bando, la guerra se dejaba a un lado para mostrar la caballerosidad en un duelo alado en el que la astucia, el honor y el valor era lo único que importaba.