Si te mueres, que sea de muerte natural…

23 01 2008

MuerteLa muerte… esa figura errante con capucha negra y guadaña en busca de aquellos a los que ya los dos telediarios que le quedaban ya los han echado por la tele. Miles de libros se han escrito sobre la muerte, y eso es porque se encuentra en todas partes. La ciencia se afana cada día en burlar al primo hermano del barquero Caronte, pero no hay nada que hacer… se cumple aquello de “puedes correr pero no esconderte”.

De todas formas, lejos de hablar del sentido de la vida, lo que hay al otro lado o si se ha aprovechado nuestra estancia en el hotel Tierra, hoy nos vamos a centrar en el hecho de la muerte en sí, en cómo se produce y los efectos que tiene en nosotros para que pasemos a formar parte de abono para malvas.

En primer lugar hay que conocer que la mayoría de muertes es natural (no, no es eso de “natural que te mueras si te pegan un tiro en la cabeza”), es decir, que llega un momento que nuestro cuerpo no es capaz de seguir funcionando de la forma que debiera y se “para”. Esto puede ocurrir de una forma “natural” (valga la redundancia) o por accidente. Y en estos accidentes se engloban las hemorragias, la pérdida de masa imprescindible para la vida, la imposibilidad de que nuestro cuerpo salve la situación sin “forzar la máquina” demasiado. Así pues vamos a exponer nuestra lista de las formas de morir así como sus efectos.

La primera muerte de la que vamos a hacer referencia es a través de la decapitación, en la que el dolor producido por el cercenamiento de nuestro cuello debe ser tremendo. No se sabe a ciencia cierta lo que siente alguien en ese caso, aunque existen indicios que hacen pensar que seguimos sintiendo al menos un par de segundos antes del desmayo a causa del dolor… y se deben hacer eternos.

Si vamos por el desierto será mejor que llevemos una cantimplora (llena de agua, que vacía sólo sirve para que nos pese en el cinturón o colgada al hombro y terminará en la arena unos metros antes de que caigamos rodando duna abajo). Los efectos son sencillos: deshidratación. Y esto implica que el cuerpo empieza a solicitar hidratación, y como no le damos agüita pues coge de donde puede… ¿y dónde tenemos líquido que sea válido? En el cerebro. Si, exacto, lo que pasa es que se nos empieza a “secar” el coco, o lo que es lo mismo… que empezamos a tener la mayor resaca de nuestra vida (de hecho, las resacas no son sino micro-deshidrataciones en las que el cerebro se “micro-seca”… así que imaginad si vais al desierto sin agua y con resaca…). Otro efecto es que después de unos días, dejamos de orinar, se hinchan los riñones y los ojos se convierten en algo parecido a un huevo duro (pero sin tomate ni nada… así, a palo seco… nunca mejor dicho).Y así una semanita más o menos hasta que ya subimos a beber a las nubes. Un gusto vamos, yo si voy al desierto me llevo un camión cisterna, sólo por si acaso.

Y para los que se hayan quedado con la boca seca, tampoco bebáis demasiado porque el ahogamiento también tiene lo suyo. Puede que “respiremos agua” (con lo molesto que debe de ser) o que la laringe se contraiga y sólo se nos llene el estómago de agua. Pero sea como sea, al final te quedas sin oxígeno. Así que además del camión cisterna me llevo una bombona de oxígeno y un patito de goma por si me cayera dentro del depósito.

Pero tampoco dejemos mucho el agua de lado porque puede que nos pille un incendio y a soplidos pocos bosques se han apagado. Si nos quemamos en un incendio, lo primero en arder será nuestro pelo, que como no duele parece que no importa demasiado, pero luego se queman (en este orden): manos, hombros, pecho y cara. En ese momento, el resto del cuerpo estará ya ardiendo, pero que los pirómanos se olviden de verlo (al menos morirían felices) porque los ojos nos explotarán al contacto directo con el fuego. En teoría, alrededor de 10 minutos nos estaría doliendo, ya que es lo que se tarda en que los nervios sean consumidos por las llamas pero, en realidad, nos desmayaríamos antes y, en todo caso, las heridas nos matarán antes.

Y bueno, el paso natural de más de uno habrá sido tomarse algo fresquito o poner el aire acondicionado, pero no os paséis que os acecha la hipotermia. Primero temblamos más de la cuenta, y entre tiritona y tiritona se nos van entumeciendo las manos. Pasado un tiempo, las venas se hielan y poco a poco se empieza a notar un dolor que va incrementándose a medida que se nos van congelando las extremidades. Lo último es la falta de riego cerebral, lo que parece provocar algunos casos de alucinación que “obliga” a las víctimas, por muy absurdo que parezca, a desnudarse.

Y si lo que nos pasa es que nos envenenamos, los efectos pueden ser bastante diferentes, dependiendo del origen del veneno y la cantidad de éste. Así, pueden existir muertes “dulces” en las que te “duermes” y ya no hace falta soñar con los angelitos porque ya los estás viendo, o bien muy cruentas como la producida con el cianuro: la anoxia histotóxica que, para el común de los mortales que no vamos por ahí con un “vade mecum”, significa la incapacidad de los tejidos de fijar el oxígeno, es decir, que te ahogas pero de una forma mucho más desesperante. Sólo hay que imaginar que respiras pero no te suple nada… es como morir de sed aunque bebas agua, horrible.

Así están las cosas. Es cierto que hay más formas de morir, pero la mayoría son indoloras (salvo los ya mencionados tiros, explosión de algún órgano interno, etc.). Por ello, queremos terminar haciendo un inventario de todo aquello que es necesario para evitar el dolor en una emergencia: como ya se ha dicho, el camión cisterna, pato de goma y bombona de oxígeno, pero también una bolsa de cubitos de hielo y pomada para quemaduras, un caldito caliente de pollo, un antídoto para cada veneno conocido y un par de tarritos vacíos por si tenemos que hacer una nueva mezcla para algún veneno del que no tengamos noticia. Yo creo que lo mejor es dejarse de tonterías y vivir bien la vida, que ya lo dijo un sabio: la vida son cuatro días solamente… uno de baja, otros dos de fiesta y en medio un puente.

About these ads

Acciones

Information

3 responses

23 01 2008
tata

Muy interesante ¿Cómo se puede saber qué se siente si los muertos no vuelven para contarlo?. De todas formas cualquiera de ellas sería mas digna que morir de decrepitud, sin conciencia de estar vivo y con la dignidad por los suelos ¿no te parece?

5 06 2010
edwar

en tero fomeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee y aburridooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

3 08 2010
jose

me parecio bueno se esforsaron

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: